Ya casi es primavera y no, no es una publicidad de El Corte Inglés. Lo dicen las especies de animales y plantas que hay en el río Francolí. Las señales son evidentes aunque, acostumbrados como estamos a no prestar atención a la naturaleza que nos rodea, lo más probable es que no nos hayamos percatado.
Ayer, sin embargo, quienes se apuntaron a la actividad ‘Aires de primavera en el río Francolí’ tuvieron la oportunidad de distinguir los cantos de las aves macho buscando aparearse o ver las plantas que comienzan a florecer. Se trataba de una visita organizada por el Departament de Medi Ambient Ayuntament de Tarragona en el marco del proyecto GreenBelt’26; un programa de renaturalización de la Anella Verda de Tarragona financiado con fondos Next Generation.
Eduardo Soler, ingeniero agrícola y gerente de la consultora medioambiental Limonium, encargado de guiar el recorrido, lo primero que hacía era invitar al grupo a un ejercicio muy poco habitual: simplemente hacer silencio y escuchar los ruidos del entorno.
Sin ir demasiado lejos (el recorrido comenzaba en la zona de juegos infantiles del barco pirata del Parc del Francolí) ya era posible distinguir los cantos de las aves macho para atraer a las hembras. Era la oportunidad para descubrir, por ejemplo, que como norma general las aves con el plumaje más colorido y vistoso cantan menos que las que tienen una apariencia más discreta, o que las hay que son polígamas y otras que tienen una única pareja para toda la vida.
Con las especies de árboles tres cuartos de lo mismo. Con una ojeada rápida solo se nota que muchos están desnudos de hojas, pero si se mira con detenimiento resulta que los brotes verdes ya son visibles.
Aunque, como advertía Soler, este mecanismo de los árboles se rige por un proceso hormonal determinado por la temperatura y las horas de sol, pero con el cambio climático hay algunos que ni siquiera han perdido las hojas.
También era la oportunidad de poner en valor especies denostadas como las zarzas; tan molestas por sus espinas para los humanos y tan importantes para la biodiversidad por ser escondrijo de numerosas especies.
En resumen, una buena oportunidad para abrir los ojos y escuchar con atención a la naturaleza que tenemos más cerca.
Y si lo que se quiere es practicar esa atención es bueno saber que dentro del mismo ciclo de visitas el próximo ocho de marzo tendrá lugar una salida para conocer las hierbas ‘curanderas’ del Pont del Diable. Más tarde, el 29 de marzo, habrá un ‘bioblitz’ (un evento de ciencia ciudadana donde el objetivo es registrar tantas especies como sea posible) en la Platja Llarga. Ambas actividades son gratuitas con inscripción.