Tras más de un año de obras, modificación del proyecto y prórroga a la empresa adjudicataria incluidos, la peatonalización de la segunda mitad de la calle Carles Buïgas ya es una realidad. El Ayuntamiento anunció la culminación de los trabajos para ayer, lunes 31 de marzo. Y, sobre el terreno, a primera vista, apenas quedan algunas vallas, contenedores de material y ajustes pendientes en el sistema de riego. La intervención arrancó en noviembre de 2023 y habrá costado 5,6 millones de euros, 3 procedentes de Next Generation.
El paso de personas está plenamente abierto y, aunque aún son pocos, los primeros turistas ya asoman por la zona: «La transformación ha quedado muy lograda sin coches. Todos los arreglos que se han hecho invitan a pasear», explicaba ayer José, vecino de Cantabria que había visitado por última vez Salou antes de la reforma y redescubría la calle. «La iluminación es bonita y el entorno se ve muy amable», añadían Jesús Jorge Zapico y Vidalina Restrepo, llegados desde Asturias con el IMSERSO, que echaban en falta «haber encontrado más locales abiertos».
El fin de los trabajos se ha producido coincidiendo justo con la puesta al día de los establecimientos comerciales de Carles Buïgas, que empiezan a prepararse para volver a recibir clientela y lamentan que «las obras han durado mucho y nos han perjudicado, ha bajado el negocio». Se preguntan, ahora, cómo repercutirá la peatonalización en la caja. «El año pasado fue un desastre. Han sido muchos meses de polvo, ruido y acumulación de deudas. Espero que este verano se anime, porque si no...», apuntan desde la heladería Gelati.
Otros comerciantes critican que la eliminación de los coches «perjudica al take away» y «hace que la gente no camine tan pegada a los escaparates y no los vea tanto, así que seguramente habrá menos ventas». Los hay que han trabajado todo el año y señalan «pérdidas del 50%» porque «no hay circulación, han quitado paradas de bus y de taxi», y auguran que «no va a ser bueno». «¿Quién va a pasear por aquí en verano a 40 grados? Nadie. ¿Y en invierno cuando no hay vida? Tampoco nadie», sostienen.
«No me gusta. Quisiera que la calle hubiera seguido abierta al tráfico. Ya se comenta que vendrá menos gente, todo fluye menos. Ya pasó en otros municipios», opina el vecino David García. Y Roberto, que también vive en el entorno de Carles Buïgas, lo ve distinto: «Ha quedado bonita, tiene mejor estética y es amable para los peatones».
La segunda fase de la peatonalización, que se ha ejecutado ahora, ha abarcado unos 1.100 metros cuadrados desde la calle Murillo hasta el cruce con la calle Vendrell, que han pasado a ser mayoritariamente plataforma única. La actuación ha implicado la creación de parterres y la colocación de bancos, papeleras, nueva iluminación y cámaras de videovigilancia. El proyecto también contempla leds en el suelo para replicar el color de los semáforos.