Tarragona registra uno de los seis casos de matrimonio forzado de Catalunya de 2024

El Govern destaca la importancia de la prevención y mediación y de ofrecer un abordaje específico

16 febrero 2025 13:18 | Actualizado a 16 febrero 2025 13:33
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Catalunya ha registrado 76 casos de matrimonios forzados entre 2019 y 2023, con un repunte en este último año de hasta 18 casos detectados. En cuanto a 2024, según datos del Departament d’Interior, en los tres primeros trimestres se atendieron seis casos, de los cuales cuatro implicaban a chicas menores de edad. Ahora bien, la directora general per a l’erradicació de les violències masclistes del Departament d’Igualtat i Feminismes, Belén Gallo, apunta a la ACN que estos datos no visibilizan la labor de prevención que se lleva a cabo para evitar que se produzcan matrimonios forzados. “Que acaben en una necesidad real son muy pocos”, señala. Gallo asegura que el Govern trabaja para ofrecer un abordaje específico para afrontar este fenómeno.

Los matrimonios forzados se atienden como violencia machista y Gallo indica que, cuando ya se derivan a otros departamentos o agentes, es porque “se ha llegado demasiado tarde”. Algunos de estos matrimonios se celebran en el país de origen, explica Gallo, pero “a efectos prácticos no deja de ser un matrimonio”.

Según los datos del Departament d’Interior, en 2019 se registraron 15 casos de matrimonios forzados, 18 en 2020, 10 en 2021, 15 en 2022 y 18 en 2023. De los seis casos atendidos en los primeros nueve meses de 2024, tres fueron en la región metropolitana sud, uno en la metropolitana nord, uno en la metropolitana de Barcelona y uno en la región del Camp de Tarragona.

En cuanto a los casos en los que se ha hecho prevención, el Departament d’Igualtat i Feminismes apunta que el año pasado acompañó a tres mujeres adultas, un hombre adulto y ocho adolescentes, mientras que en 2023 fueron 16 mujeres adultas y nueve adolescentes acompañadas por posibles situaciones de matrimonios forzados.

Escuela y mediación con la familia

La mayoría de los casos de riesgo de matrimonio forzado se detectan desde la escuela o los servicios sociales. Por ejemplo, en las escuelas existe una unidad de apoyo al alumnado que vive situaciones de violencia, y la mayoría de estas son violencias machistas. Se trata de un programa de Educació en el que también participa el Departament d’Igualtat i Feminismes y que puede servir como antena. Si se sospecha o se detecta un caso, se coordinan las intervenciones con la maestra y se activa el protocolo pertinente.

Por un lado, se trabaja para “empoderar” a la niña, para que conozca sus derechos, los factores de riesgo y los factores de protección que tiene a su alrededor. “No solo hay atención, sino también recuperación y reparación final”, indica la directora general. En función del riesgo evaluado, se trabaja en la prevención previa o, si existe un riesgo inminente de que se produzca el matrimonio, se activan otros agentes.

Gallo reivindica la labor de prevención frente a este fenómeno. Un elemento “clave” son los mediadores. A través del trabajo con la familia se puede llegar a evitar la celebración de un matrimonio forzado. “Es muy importante la labor con la familia y, sobre todo, con la niña, adolescente o mujer”, afirma.

De hecho, señala que a menudo hay muchos más casos en los que es necesario activar el sistema de protección de la niña o la mujer que sufre un riesgo “bajo, medio o alto” que casos que llegan a materializarse.

La intervención de la DGAIA

En caso de que se detecte que ya no es posible llevar a cabo una labor preventiva, se activa el Mecanismo catalán de referencia en matrimonios forzados, en el que participan técnicos de varios departamentos. Uno de ellos es el Departament de Drets Socials y, si implica a una menor de edad, el caso puede pasar a la DGAIA, que puede abrir un expediente de riesgo y realizar una valoración y abordaje del caso.

Para menores de edad, la DGAIA cuenta con los Barnahus, que sirven de acompañamiento. En una respuesta parlamentaria, el Departament d’Igualtat i Feminismes indica que se está estudiando ampliar la atención de los Barnahus a otros tipos de violencias sexuales, como es el caso de los matrimonios forzados.

Según datos de la DGAIA, el 31 de diciembre de 2024 había 24 expedientes de riesgo abiertos con motivo de “riesgo de matrimonio forzado”, y 15 expedientes de desamparo con medida cautelar abiertos con motivo de “matrimonio forzado”.

Más servicios y más especializados

En función de la edad y el contexto de la víctima o potencial víctima, la intervención se lleva a cabo desde un departamento u otro. “Cuando tienen 16 años, por ejemplo, pueden recibir una intervención más especializada a través de los Serveis d’Informació i Atenció a les Dones (SIAD) o los Serveis d’Intervenció Especialitzada (SIE) en violencias machistas, que realizan una intervención psicológica con las víctimas”, explica Gallo. A veces, señala, también es necesario buscar una vivienda de urgencia, y pueden acceder a servicios de acogida sustitutivos del hogar y servicios de acogida y recuperación.

No obstante, la directora general per a l’erradicació de les violències masclistes defiende que los matrimonios forzados deben abordarse desde un enfoque más “específico”. “Debemos ampliar los servicios y especializarnos. Son violencias machistas, violencias sexuales, pero un matrimonio forzado no es lo mismo que una violencia sexual. Necesitan un abordaje específico y estamos trabajando en esta línea”, indica.

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