Una de las más prestigiosas en su campo a nivel internacional. Esta reputación es la que precede a la certificación QOPI (Quality Oncology Practice Iniciative) con la que ha sido distinguido el Hospital Universitari Sant Joan de Reus. La acreditación, otorgada por la Sociedad Americana de Oncología Clínica, reconoce el compromiso del Institut d’Oncologia de la Catalunya Sud (IOCS) del hospital, por su excelencia y mejora continua de la calidad asistencial en el tratamiento de los pacientes con cáncer. A nivel estatal, esta certificación se tramita y coordina a través de la Fundación ECO para la excelencia y la calidad en oncología y se concede por un periodo de tres años. Transcurrido este tiempo debe ser renovada. El doctor Josep Gumà, director del Institut d’Oncologia de la Catalunya Sud, explica la importancia de la credencial.
¿Qué estándares de calidad garantiza la acreditación?
Los más importantes son los de planificación y administración de los tratamientos contra el cáncer, es decir, de la quimioterapia, la inmunoterapia, la hormonoterapia y las terapias dirigidas. También valora la prescripción y la preparación adecuada de la medicación del equipo de farmacia hospitalaria. Por último, tiene en cuenta que la administración y el seguimiento por parte del personal de enfermería también sea el correcto para detectar posibles toxicidades o efectos secundarios. Todo ello conlleva que se auditen los servicios de oncología médica, farmacia hospitalaria y el Hospital de Día de Oncología, ya que es, en este último, donde las enfermeras especializadas en terapia oncológica administran los tratamientos a los y las pacientes.
Se requiere de la implicación y esfuerzo de todos los profesionales.
Sí. Han sido dos años de trabajo que han servido para mejorar la seguridad del paciente y la calidad asistencial.
Junto a los compañeros del Servicio de Alergología estamos impulsando un proyecto para estudiar las reacciones agudas de la quimioterapia
¿En qué aspectos?
Desde algo básico como que el programa de prescripción médica sea seguro, es decir, que detecte cualquier posible error. Hace años, cuando yo empecé en el servicio todas las anotaciones eran a mano, por lo que era el personal de enfermería el que, gracias a su experiencia, detectaba cualquier equivocación. Ahora, es impensable no tener un sistema informático.
Por otro lado, gestionamos mucha información, ya que en el momento en que introducimos los datos de un paciente tenemos a acceso a todo su historial.
En la consulta, al paciente también se le facilita un documento con los días y las horas a las que debe acudir al Hospital de Día de Oncología para recibir los tratamientos, ya que alguno son en pastillas, otros medicaciones endovenosa o subcutánea, etc.
Igual de importante es la atención farmacéutica, es decir, el farmacéutico también tiene contacto con los pacientes para explicarles cómo deben tomarse la medicación y asegurarse que lo hacen.
«El farmacéutico también tiene contacto con los pacientes para explicarles cómo deben tomarse la medicación y asegurarse que lo hacen»
El personal de enfermería desempeña un papel crucial en el Hospital de Día de Oncología.
A través de la tecnología OncoSafety y una PDA, las enfermeras controlan la bomba de infusión, es decir, cómo se administra la medicación, la velocidad, la cadencia, etc. De tal manera que, si se produce una reacción, se puede saber la cantidad exacta de medicamento que se había administrado hasta el momento. Por otro lado, la tecnología también permite anotar todas las reacciones agudas, como alergias, reacciones infusionales, etc.
También están pendientes de las necesidades psicológicas y sociales de los pacientes.
Sí. En la historia clínica anotamos si el paciente siente o no dolor, o si pensamos que será capaz o tendrá dificultades de tomarse la medicación en cada fase del tratamiento. Se trata de valorar su estado de salud general. Por esta razón, hemos mejorado el registro de la historia clínica para no descuidar ningún aspecto. De esta manera, mejoramos todos los elementos de la atención al paciente.
Además, se evalúa la formación del personal.
Sí. Por ejemplo, todo el personal de enfermería está acreditado con el máster de Enfermería Oncológica y los médicos son especialistas en Oncología médica. De hecho, muchos de ellos y ellas empezaron siendo estudiantes, después residentes y ahora son especialistas en el Hospital Universitari Sant Joan. En el caso del Servicio de Farmacia, dos farmacéuticos se encargan de supervisar la preparación de la medicación y del programa informático utilizado a tal efecto.
«El farmacéutico también tiene contacto con los pacientes para explicarles cómo deben tomarse la medicación y asegurarse que lo hacen»
Todavía hay margen de mejora.
Siempre se puede mejorar. De hecho, junto a los compañeros del Servicio de Alergología estamos impulsando un proyecto para estudiar las reacciones agudas de la quimioterapia. Además de los efectos secundarios clásicos, como las náuseas y el descenso de los glóbulos blancos, que se controlan en la mayoría de pacientes, existen otras reacciones agudas a la administración de los fármacos relacionadas con la hipersensibilidad a los mismos. Entonces, el proyecto se centra en analizar cuál es la respuesta de los pacientes ante una reacción a un fármaco.
Además, queremos estudiar factores pronósticos de las reacciones agudas, es decir, analizar por qué algunos pacientes las tienen y otros no. Mediante una muestra de sangre analizaremos si existen algunos metabolitos (pequeñas moléculas circulantes) que predisponen a algunos enfermos a presentar reacciones agudas a los tratamientos.
La certificación QOPI (Quality Oncology Practice Iniciative) brinda tranquilidad a los y las pacientes.
Que un organismo internacional reconozca el trabajo que hacemos es una garantía para los pacientes, que han depositado su confianza en el hospital, las enfermeras, los médicos, etc. Al final, las auditorias siempre son en vista al bienestar del paciente.
De cara a 2025, también se proponen ser reconocidos como Cancer Center por la Organización Europea de Institutos de Cáncer.
Sí. Esto supondrá que, además de evaluar el Servicio de Oncología Médica, también se audite todo el centro hospitalario y se verifique que los tratamientos de radioterapia, las intervenciones quirúrgicas, las pruebas diagnósticas, los análisis de anatomía patológica, etc. son los correctos. La experiencia de la certificación QOPI nos ha enseñado a trabajar bajo la presión de una auditoria.