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Cuando Salvador Illa devolvió la cobertura a un pueblo de Tarragona

Rocafort de Queralt lleva meses sin cobertura telefónica. Dos días le han bastado al President de la Generalitat para solucionar el problema

24 enero 2025 12:53 | Actualizado a 24 enero 2025 12:53
Se lee en 2 minutos
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Querer es poder. Y así lo ha demostrado el President de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, en los últimos días. Nos remontamos al pasado domingo, durante la visita de la máxima autoridad del país al Celler Modernista de Rocafort de Queralt. Quiso estar presente al acto de presentación de Amics Martinell, un proyecto impulsado por la Fundació Domenys para promover el legado del arquitecto Cèsar Martinell Brunet. Hasta aquí todo bien, sobre lo previsto.

Pocos minutos antes de llegar al lugar, el ayuntamiento de este pequeño municipio de la Conca de Barberà alertó a los responsables de protocolo del President que se encontrarían con una protesta –silenciosa y de lo más elegante– a su llegada. Un grupo de vecinos quería mostrar su malestar por no tener una buena cobertura telefónica en el pueblo. Esperaban a Illa con pancartas.

El problema se remonta al pasado verano, cuando los vecinos de Rocafort de Queralt detectaron que la cobertura fallaba más de lo habitual. La causa, según parece, sería la puesta en marcha de una nueva torre de comunicaciones que, en un principio, tenía que solucionar los problemas puntuales del repetidor. Nada más lejos de la realidad.

El pueblo ha sufrido algunos episodios dramáticos como consecuencia de no tener cobertura telefónica. Hace unas semanas, un vecino del municipio sufrió un accidente mortal y los servicios de emergencia no pudieron alertar a sus familiares por la falta de cobertura. También otro vecino, que tuvo un desmayo y sus allegados se vieron obligados a desplazarse hasta Sarral para poder avisar a una ambulancia. El pueblo estaba totalmente incomunicado, aislado.

La situación se estaba alargando demasiado y nadie ponía remedio. Por su parte, el Ayuntamiento hizo todos los pasos necesarios para encontrar una solución. «Hemos llamado a muchas puertas, pero no hemos podido solucionar nada», explicaba Sergi Andreu, alcalde de Rocafort de Queralt. Las gestiones fueron en vano. No sirvieron para nada.

Tanto los vecinos como los concejales y el alcalde creyeron que la visita del President de la Generalitat era una buena ocasión para explicar la problemática. Quemar el último cartucho, que dicen. Fue una gran idea.

Incredulidad

Lo primero que hizo Illa al llegar a Rocafort de Queralt fue acercarse a saludar al grupo de vecinos que llevaban la pancarta. Los manifestantes le entregaron una carta quejándose y pidiendo unas condiciones de cobertura dignas. El presidente Illa no se podía creer lo que le estaban contando. ¿Un pueblo de 200 habitantes que no tiene cobertura? Esto no puede ser, decía. In situ se comprometió a solucionarlo. También lo repitió durante la reunión con el alcalde y los concejales. Illa empezó allí mismo a hacer gestiones para acabar con el problema.

La corporación se creyó las palabras del President. Pero lo que jamás se hubieran imaginado es que a Illa le bastarían tan solo dos días para devolver la cobertura al pueblo.

No es magia, es poder

El martes, a primera hora, el alcalde de Rocafort de Queralt recibía una inesperada llamada. Al otro lado del teléfono se encontraba el conseller de Presidència del Govern de la Generalitat, Albert Dalmau. Le pedía permiso para poder pasarle su contacto al director general de Telefónica. Al cabo de unas horas, le llamaban desde la compañía líder en telecomunicaciones pidiendo disculpas. La tarde del martes, los operarios ya habían encontrado el fallo en el repetidor y, el miércoles, la avería estaba solucionada y Rocafort de Queralt volvía a tener cobertura.

Lo que un pueblo no pudo conseguir en medio año, lo consiguió el President en dos días. No es magia. Es autoridad y es influencia. Pero también les digo: bendita sea esta manera de usar el poder.

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