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Nuevo obstáculo para la iniciativa que reducirá el CO₂ de la industria de Tarragona

El ICIQ tendrá este año el proyecto de construcción de las cuatro plantas piloto para capturar y reutilizar dióxido de carbono, pero no dispone de los fondos suficientes para fabricarlas

26 julio 2024 19:16 | Actualizado a 27 julio 2024 07:00
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Bienvenidos a la enésima historia de un proyecto que vive incertidumbre por la inestabilidad política. Se trata, en este caso, de la descarbonización de la industria catalana, que se gestará desde Tarragona para que, en el próximo año 2050, el sector petroquímico, cementero, siderúrgico y de residuos dejen de emitir dióxido de carbono (CO₂) y sean climáticamente neutros. Una iniciativa que pasa por momentos de inquietud, pues la falta de Govern podría retrasar su financiación.

Para llegar a la neutralidad, las industrias apostarán por capturar el CO2 que emiten y reutilizarlo para diferentes fines y procesos.

¿Cómo se materializará este imaginario? Esa es la función del proyecto de descarbonización de los sectores mencionados, una iniciativa que permitirá contar con un total de cuatro plantas piloto móviles –tres de captura y una de captura y uso– en las que las empresas de estos sectores que así lo deseen podrán testear diferentes tecnologías para capturar y posteriormente utilizar el dióxido de carbono.

Es una iniciativa con financiación pública, pero en la que las empresas deberán colaborar cuando se haya materializado

Todo ello requerirá de una inversión de 22 millones de euros de fondos públicos. Por el momento, la Generalitat previó cinco millones en los presupuestos del pasado 2023. El Institut Català d’Investigació Química (ICIQ) –la entidad que comanda la iniciativa junto a la Universitat Rovira i Virgili (URV) y a Eurecat– los recibió en diciembre y, en principio, debería ingresar cinco más a lo largo de este año.

No obstante, el proceso electoral, las negociaciones para la investidura y la formación de gobierno están provocando que la idea haya tenido que reducir marchas y echar un poco el freno.

«Con los cinco millones que tenemos, lo único que podemos hacer es sacar a concurso el diseño y el proyecto constructivo de las plantas, pero no podemos fabricar ninguna porque no tenemos el dinero; a medida que vayan llegando las disponibilidades presupuestarias, podrá ir ejecutándose el proyecto», comenta el responsable financiero del ICIQ, Ezequiel Soldevila.

«La Generalitat se cree este proyecto», Ezequiel Soldevila, responsable financiero del ICIQ

Si llegan los cinco millones de euros previstos para 2024, podría construirse una de las infraestructuras. «En teoría, tendrían que llegar, pero los presupuestos prorrogados, el cambio de gobierno... no lo hace sencillo y la falta de Govern hace que estemos viviendo momentos de incertidumbre, ya que uno en funciones no puede tomar decisiones que comprometan al siguiente y eso nos limita».

«Hasta que no pase agosto y sepamos si hay gobierno y quién lo forma, no podremos tener una idea más clara de si se liberarán los fondos más rápido o menos». No obstante, Soldevila manifiesta que «la Generalitat se cree este proyecto y está por la labor».

Por su parte, el ente también aprovecha convocatorias de proyectos europeos o nacionales para poder conseguir algo de financiación que permita avanzar más rápidamente, ya que lo que limita actualmente ese avance es la disponibilidad presupuestaria.

La idea es que en el mes de diciembre ya pueda disponerse del diseño de las plantas piloto

El objetivo final: saber, en 2030, cuál es la tecnología más útil para cada uno de los sectores. De esta forma, las empresas podrán decidir qué inversiones llevan (o no) a cabo para cumplir con los objetivos de 2050.

Una vez que los equipamientos –cuya ubicación aún ha de definirse– entren en funcionamiento, la idea es testear las cuatro tecnologías que incluirán las plantas en los cuatro sectores económicos que participan del proyecto: «Habrá que hablar con las empresas que hayan mostrado interés en esta iniciativa y así acabar de concretar los criterios para poder utilizarlas», apunta Soldevila.

Estos criterios incluirían el hacer frente al alquiler de las infraestructuras y a los costes operativos y de mantenimiento. Son pasos que, según el responsable financiero de la entidad, no deberán darse hasta dentro de dos o tres años: «Veremos, entonces, cuáles son las circunstancias».

«La falta de gobierno hace que estemos viviendo momentos de incertidumbre», Ezequiel Soldevila, responsable financiero del ICIQ

La iniciativa va avanzando

El ICIQ licitó el pasado mes de junio el diseño y el proyecto de fabricación de las cuatro unidades con un presupuesto base de 1.379.400 euros (IVA incluido). Terminado el período para tramitar ofertas, ha habido una única compañía que se haya presentado. Se trata de una Unión Temporal de Empresas (UTE) entre Eurecat y la empresa Ingeniería y Consultoría CIRAUQUI S. L..

«Queremos analizar la documentación administrativa y técnica con detalle y nos damos de tiempo hasta el mes de septiembre para afrontar la adjudicación», apunta Soldevila, quien indica que todavía no se ha abierto el último sobre de la licitación, que es el que contiene la propuesta económica de la posible adjudicataria.

La idea es que entre el mes de diciembre y el de enero ya pueda disponerse del diseño y del proyecto constructivo de las plantas piloto.

Este proyecto requerirá 22 millones de euros. De momento, el ICIQ cuenta con cinco, transferidos por la Generalitat

Las funciones de la empresa serán, entre otras, el diseño de las cuatro unidades móviles, la definición de los materiales que utilizarán y la estimación del coste económico de la fabricación de las plantas.

Las condiciones técnicas insisten en que «su instalación no deberá suponer una modificación sustancial de la actividad industrial de la empresa donde se ubique cada planta». Cabe destacar que el presupuesto para construir las cuatro unidades no podrá superar los 20.600.000 euros.

«La idea irá desarrollándose en función del presupuesto», Ezequiel Soldevila, responsable financiero del ICIQ

Esta idea se presentó el pasado mes de febrero de 2023 en la asamblea de la Vall de l’Hidrogen de Catalunya que se celebró en Tarragona. Ya entonces, se anunció que la iniciativa sería público-privada y que había una partida de cinco millones de euros en los presupuestos de la Generalitat.

El de las plantas piloto es uno de los dos proyectos que contiene la iniciativa general de descarbonización. El otro es el del centro físico de investigación. El edificio estaría pensado para albergar espacios diáfanos con oficinas y salas para conferencias o reuniones, además de laboratorios químicos.

Ocuparía entre 6.000 y 8.000 metros cuadrados y supondría una inversión de más de catorce millones más el mantenimiento. No obstante, aún es una incógnita si se realizará o no. Llegado el momento, la Generalitat lo valorará.

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