Sant Vicenç de Calders preocupa a los usuarios del corredor sur. No tan solo en cuanto a las obras que tienen que hacerse en los próximos meses, y que seguirán hasta principios de agosto, sino también por cómo quedará la operativa de los trenes de Regionales y Rodalies cuando esté acabada la implantación del ancho internacional para el Corredor del Mediterrani.
El diseño es «fatal», según denunciaban desde la Associació per a la Promoció del Transport Públic (PTP). En el proyecto de implantación del tercer carril no se ha tenido en cuenta que este es uno de los nudos más importantes de comunicaciones de Catalunya, en el que confluyen los Regionals del sur de Catalunya con las Rodalies del área metropolitana de Barcelona.
La nueva configuración provocará un «cuello de botella» que obligará a los convoyes de pasajeros a esperar cada vez que pase un tren de mercancías por la vía en ancho internacional. «Todos sabemos quien tiene la prioridad, porque no hay apartaderos acondicionados, y en este caso estamos hablando de trenes de 750 metros que si llevan mercancías peligrosas no pueden parar en una estación», afirman desde Dignitat a les Vies, Ana Gómez Llauradó y David Cortés.
El problema es que en el tramo entre la entrada y la salida de esta estación, el tercer carril es en vía única (tal como puede observarse en el mapa adjunto pintado de color azul). Esto provocará que cada vez que un tren de mercancías suba desde Tarragona hacia la frontera francesa –y por tanto continúe hacia la vía de Vilafranca– tendrá que pasar del lado de mar al de montaña, cruzando las vías, lo que se conoce como cisallamiento.
Así quedará la estación de Sant Vicenç de Calders tras las obras

Lo mismo pasará en sentido inverso de forma que, mientras se produzca esta ‘maniobra’, prácticamente quedarán imposibilitadas el resto de circulaciones.
Más allá de las más que posibles esperas que tendrán que soportar los trenes de viajeros, estos también verán como la configuración de la estación quedará completamente alterada y se verá limitada respecto a la actualidad.
La playa de vías de la parte de abajo no puede utilizarse para los pasajeros, porque no tienen andenes acondicionados. Ahora mismo es por donde circulan los Regionals que no paran en esta estación.
De esta forma, los trenes de la R-2 Sur tan solo podrán parar en el andén número 4. En cambio, no podrán acceder a la playa de vías de la zona de montaña, que quedará exclusivamente para los convoyes de la R-4, que son los que circulan a través de la línea de Vilafranca.
«Antes teníamos más juego y el problema es que el Baix Penedès es una de las comarcas que ha visto como se incrementaba más su población y si hasta ahora no se habían ampliado los trenes todavía será más difícil», indica Cortés.
Los viajeros del corredor sur lamentan que su situación quedará «peor» que antes de las obras. De hecho, tiene que hacerse un proyecto para que pueda mejorarse la estación y recuperarse el servicio, pero todavía no ha empezado a abordarse.