El encarecimiento de la factura eléctrica tras el cierre de los siete reactores nucleares conforme al calendario previsto ha entrado de lleno en el debate sobre el futuro de esta energía en España. Con la cuenta atrás activada para el apagón nuclear, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, advirtió ayer de que los precios de la energía pueden dispararse si el Gobierno español repite el «gran error» cometido por Alemania de cerrar sus centrales.
Galán, en declaraciones al Financial Times, apeló al «pragmatismo» de los responsables políticos en un momento en el que otros países han decidido dar un giro a sus políticas energéticas y han apostado por prolongar la vida útil de sus centrales o incluso la reapertura de las desmanteladas, como está sucediendo en EEUU, Bélgica o Alemania.
«¿Podemos nosotros, como europeos, estar en condiciones de renunciar a esos recursos energéticos naturales solo por ideología o tenemos que ser pragmáticos, como los americanos?», se cuestionó el presidente de Ibedrola.
El directivo apuntó que los españoles «pagarán» por el cierre de las centrales y citó el informe de PwC, que calcula que la factura eléctrica se incrementaría un 23% para los hogares y un 35% para la industria.
En la misma línea que Galán, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, entró ayer jueves en el tira y afloja entre el Gobierno -que insiste en que ninguna de las propietarias ha pedido retrasar el calendario de cierre- y las empresas -que insisten en una revisión de las cargas fiscales que soportan las plantas-.
«Más tecnología y menos ideología», proclamó Antonio Garamendi, que reclamó al Ejecutivo y a todos los partidos políticos un pacto de Estado para prolongar los planes de desmantelamiento gradual de los siete reactores nucleares en funcionamiento hasta 2035, así como un cambio en la fiscalidad.
Cabe recordar que Iberdrola está integrada en la Associació Nuclear Ascó-Vandellós II (Anav), propietaria de estas centrales nucleares. En el caso de Ascó II, Iberdrola cuenta con un 15% mientras que el 85% restante es de Endesa. Por lo que respecta a Vandellòs II, Iberdrola tiene un 28% y Endesa un 72%. En cambio, la central de Ascó es 100% de Endesa.
Ambas compañías energéticas han manifestado en diferentes ocasiones su voluntad de revisar el calendario de cierre de las centrales nucleares en España por parte del Gobierno.