La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha recurrido la concesión del tercer grado penitenciario al recluso de ETA Xabier Zabalo, por lo que regresó este lunes a la prisión de Zaballa, han confirmado fuentes jurídicas.
Zabalo, condenado a más de 200 años de prisión por su participación en varios atentados con coche bomba, estaba en tercer grado desde que el pasado 21 de febrero y el Gobierno Vasco aceptó su progresión, de acuerdo con la propuesta de la junta de tratamiento de la prisión alavesa de Zaballa, según ha indicado la red de apoyo a los reclusos de ETA Sare en un comunicado.
Sare no ha tardado en reaccionar tras conocerse la regresión de grado para el preso Javier Zabalo. Después de acceder al régimen de semilibertad a finales del mes de febrero, éste etarra, con una condena acumulada de 25 años (de la que cumplió tres cuartas partes en octubre del año pasado), ha vuelto a la prisión de Zaballa, mediando un recurso de la fiscalía de la Audiencia Nacional contra el tercer grado propuesta por la Junta de Tratamiento de la cárcel alavesa el pasado diciembre.
La decisión del ejecutivo autonómico fue recurrida este lunes 3 de marzo por la Fiscalía de la Audiencia Nacional, motivo por el que el mismo día el recluso tuvo que volver a la cárcel.
Zabalo, natural de Zumarraga (Gipuzkoa), fue detenido el 31 de mayo de 2002 en Burdeos, acusado de haber formado parte de varios comandos de ETA, entre ellos el ‘Behorburu’, que se dedicó a la preparación y colocación de coches bomba, y el ‘Bolueta’.
Fue condenado a 208 años de prisión por la colocación de un coche-bomba en un hotel de Salou, el 18 de agosto de 2001, un atentado que hirió a una veintena de personas.

También cumple otra condena de 20 años de cárcel por intentar asesinar a un concejal del PSE-EE en Arboleda (Bizkaia), el 22 de enero de 2001.
El atentado de Salou
El 10 de agosto los etarras robaron un vehículo en Euskadi, lo prepararon para convertirlo en coche bomba y le cambiaron las matrículas para que no pudiera ser localizado. El coche habría sido cargado con entre 50 y 60 kilos de Titadyne y lo estacionaron la noche del 17 al 18 de agosto en la calle Les Dunes de la capital de la Costa Daurada.
Ismael Berasategui (uno de los integrantes del comando Behorburu, encargado de robar y preparar coches bomba) llamó a la Asociación de Ayuda en Carretera DYA para alertar sobre la colocación del coche y la hora en que lo harían estallar en nombre de ETA. La movilización de la Guardia Civil no impidió que la bomba explotara, lo que obligó a desalojar la zona, así como al personal y clientes de los establecimientos.
La bomba afectó al hotel Cala Font, al Residencial Font de Mar, al aparthotel Cap Salou, al restaurante Racó de Món y a dos chalets. El atentado hirió a 18 personas, algunas menores de edad.
Según el tribunal, los daños en inmuebles ascendieron a 90.074 euros y los de los vehículos estacionados en la zona a 57.669 euros. La Guardia Civil asegura que se les encontró documentación, explosivos y matrículas falsificadas. En la casa de Ismael Berasategui se encontraron manuales con los pasos a seguir para cargar el vehículo con explosivos y sustituir las matrículas. Los acusados exculparon a Ainhoa Barbarin, pero en su casa se hallaron planos de Salou y, concretamente, un croquis hecho a mano del lugar donde colocaron el vehículo.