El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha afirmado que la petrolera española explora mecanismos para continuar con su actividad en Venezuela, pese a las restricciones impuestas por la Administración estadounidense. En este sentido, Imaz ha subrayado que Repsol mantiene «relación directa» y un «diálogo fluido» con el Gobierno de Estados Unidos.
Estas declaraciones se han producido este lunes en el foro Wake Up Spain, organizado por el digital El Español, en respuesta a la reciente decisión del Ejecutivo de Donald Trump de cancelar los permisos de exportación de crudo y derivados de la petrolera estatal venezolana PDVSA, afectando así a sus socios, entre ellos Repsol.
«Creo en la relación trasatlántica y tenemos que seguir, también las empresas, apostando por ella», ha manifestado Imaz. La compañía analizará posibles soluciones para mantener sus operaciones en Venezuela, un entorno que Imaz ha calificado de «siempre complejo».
El directivo ha resaltado la cercanía de Repsol con la Administración estadounidense. Esta relación se basa en la «total transparencia y colaboración». «El diálogo está abierto, seguimos hablando y tratamos de buscar mecanismos», ha insistido. Tambien ha valorado el respaldo recibido por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Por otro lado, Imaz ha defendido la actuación de la multinacional. Repsol, ha dicho, siempre ha respetado la legislación internacional en materia de sanciones. La presencia de la petrolera en Venezuela se remonta a 1993 y, desde entonces, ha operado conforme a la normativa venezolana y el derecho internacional.
En cualquier caso, el consejero delegado ha puntualizado que la actividad de Repsol en el país sudamericano está centrada principalmente en el gas natural, que representa cerca del 85% de su producción en la región y que contribuye al sistema eléctrico del oeste del país caribeño. «Nuestra producción de petróleo en Venezuela es muy limitada», ha concluido.