‘Mesa para dos’, de Amor Towles: ‘De Moscú a los focos de Hollywood’

Unas historias y unos personajes que nos acompañarán mucho más allá de la lectura del libro

07 marzo 2025 18:19 | Actualizado a 09 marzo 2025 07:00
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En su último libro, Las rutas de lo sublime, Natàlia Romaní recuerda unas palabras que dijo Paul Valéry allá por el año 1931: «Toda la tierra habitable ya ha sido descubierta, cartografiada, mapeada y repartida entre las naciones. La época de las tierras desconocidas y libres, sin amo ni señor, ha dejado de existir. Empieza el tiempo del mundo finito y desaparecen las tierras infinitas». Cuánta razón y qué corto se quedaba el poeta... Porque de ese inicio del tiempo del mundo finito y de la desaparición de las tierras infinitas deriva forzosamente la imposibilidad de llevar a cabo el viaje a lo desconocido. Quitando la inmensidad del universo, las profundidades de los océanos y el vientre inescrutable de los volcanes, prosigue Natàlia Romaní, la única manera que tenemos de emular ese viaje es ir adonde nadie va y mirar lo que nadie mira. O, dicho de otra manera: viajar a alguna de las cada vez más abundantes zonas grises del planeta. En ese sentido, Rusia quizá sea la última incorporación al selecto grupo de lugares en los que es mejor no dejarse ver el pelo. El gigante con pies de barro siempre ha fascinado y asustado a partes iguales. Últimamente más lo segundo que lo primero. Es hogar de algunos de los escritores, músicos, pensadores, bailarines y tiranos más grandes que ha dado la historia, y desde hace unos pocos años también es residencia fija del conde Aleksandr Ilich Rostov, el protagonista de Un caballero en Moscú, lectura imprescindible del aclamado –por razones totalmente merecidas– Amor Towles.

No es que el conde vaya a dejarse ver por alguna de las páginas de Mesa para dos, pero para todos aquellos que todavía ansiamos una última travesura de Rostov y Nina en el Metropol, nos alegrará saber que el inicio de este libro nos devuelve a su Rusia. Eso sí, esta vez tendremos la oportunidad de vivir más de cerca lo que durante la lectura de Un caballero en Moscú solamente alcanzamos a otear desde las ventanas del majestuoso hotel. De la mano de Pushkin, no el padre de la literatura rusa moderna, sino el protagonista de esta primera historia, un feliz y humilde campesino que vive entregado al cuidado de la tierra y ajeno a los cambios que sacuden el país –ya se sabe que un surco siempre es un surco, mientras que los gobiernos... uno ya no sabe qué pensar de ellos–, el lector llega al Moscú de la revolución. O lo que es lo mismo, al Moscú de las colas, porque para todo necesita hacerse cola, ya sea para adquirir leche, harina, pan, azúcar o un alojamiento. Moscú es una gran hilera de gente que espera durante todo el día. Y es precisamente en una de estas colas, o mientras se dirige a una o vuelve de otra de ellas, que Pushkin da con una revista que le cambiará la vida. En su interior, una fotografía tomada en Nueva York de una mujer sonriente y un apuesto hombre. Sin desvelar ninguno de los entresijos de esta primera historia, sí que podemos decir que la fotografía es solamente una de las felices casualidades que llevará a Pushkin a Nueva York. Pero, como dice el refrán, no es oro todo lo que reluce.

$!‘Mesa para dos’, de Amor Towles: ‘De Moscú a los focos de Hollywood’

Título: ‘Mesa para dos’
Autor:
Amor Towles
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Editorial: Salamandra
Páginas: 496




«La cola»
, no podía ser otro el título, encabeza los seis primeros relatos de este libro. Todos giran en torno a Nueva York y a la fortuna que, caprichosa, voluble y sobre todo despiadada, eleva a los protagonistas de estas historias por encima de sus posibilidades, dejándoles atisbar retazos de un sinfín de vidas posibles que el destino nunca les tuvo reservadas. El descenso a su lugar en el mundo siempre es cruel, pero el camino de estos viajes de ida y vuelta posee una extraña belleza marca de la casa del autor. «Eve en Hollywood», la segunda parte de Mesa para dos, es en realidad un relato que por extensión y desarrollo lo tiene todo para ser una novela. Protagonizado por Eve –muchos la recordarán de Normas de cortesía–, es una historia de género negro con ciertos tintes crepusculares. Junto a Eve encontraremos a un renqueante detective retirado y a un actor que suspira por lo que una vez fue. Entre los tres tendrán que salvar la carrera de Olivia de Havilland. «Eve en Hollywood» es una mezcla sui generis de un Hammett amable y Babylon de Brad Pitt y Margot Robbie.

En Mesa para dos, Amor Towles vuelve a demostrar su versatilidad, y nos regala unas historias y sobre todo unos personajes que, como ya ocurriera con el conde Rostov, nos acompañarán mucho más allá de la lectura del libro.

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