Emoción, energía y potencial destacaron por igual en la gala de clausura de la tercera edición de los Premis Òrbita de danza contemporánea de Reus. Antes de dar a conocer el veredicto, la codirectora del certamen, Teresa Aguadé, recordó que «nos gusta bailar y hacer bailar».
El primer premio, dotado con 3.000 euros, fue para Jessica Castellón y Boris Orihuela y su coreografía Cuentas Corrientes, un dúo de danza que exploró, con visceralidad, los límites emocionales y físicos impuestos por el mundo laboral, reflejando la obsesión por el éxito, el sacrificio personal y la pérdida de identidad. A los ganadores también se les premió con una sesión de fotos de Natalia Benosilia y una actuación en el Festival Deltebre Dansa.
El segundo premio, valorado en 1.500 euros, recayó en el Col·lectiu Kampai y Kompass, que tendrá la oportunidad de actuar en el Deltebre Dansa y también se llevó un contrato para el Festival Batecs.
Por último, el tercer premio, de 500 euros, se entregó a Vasiliki Papapostolou aka Tarantism por su coreografía Panopticon. Este último, también actuará en el festival Artèria Tortosa.
El jurado integrado por Justine Marouzé, Natalia Vinyes y Roberto Olivan tuvo en cuenta el nivel técnico; la variedad coreográfica, originalidad e innovación; la interpretación artística y musicalidad; y la coherencia entre vestuario, coreografía y puesta en escena.
En este sentido, la capacidad de comunicación cobra más valor en el mundo de la danza: «De la misma manera que un cuadro o una canción te pueden emocionar, sin necesidad de que el pintor o el compositor te la explique, los bailarines también son artistas y su cuerpo la herramienta de expresión», según Teresa Aguadé.
Además de los premios económicos, se entregó un contrato para el Festival Batecs a la coreografía Bullpuncher; una residencia de una semana en el Obrador Espai de Creació de Deltebre para Until Death; y una sesión de vídeo con la productora Ocassió Films para NO-DO. El Premio del Público fue para la coreografía Roots of infinity.