Una salouense de 16 años denuncia que se quedó tirada por falta de un taxi adaptado

Iniesa tuvo que esperar tras la salida de Port Aventura al vehículo que había pedido dos horas antes de salir del parque. Finalmente tuvo que ir en un vehículo sin adaptación

19 mayo 2017 18:27 | Actualizado a 21 mayo 2017 16:50
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Pensó que no era justo. «Por todas las personas que van en silla de ruedas». Así que Inesa, de 16 años y de Salou, después de por fin poder llegar a casa tras un día en Port Aventura con unas amigas, comenzó a escribir una carta que pensaba entregar al alcalde.

La joven había ido al parque con las amigas y con su madre. La silla en la que se mueve la obligó a ir en un taxi adaptado. Al llegar preguntó cómo podría regresar a a casa al salir del parque. «Nos dijeron que llamando dos horas antes nos enviarían un taxi», explica Liana, madre de la joven. Sobre las 22.00 llamaron y solicitaron el servicio.

 

‘Ni bajó la ventanilla’

A las doce, Inesa y sus amigas ya esperaban el imprescindible taxi . «Había un vehículo adaptado en la puerta, nos acercamos pero ni abrió la ventanilla. Cargó a siete personas y se fue. Supongo que le sería más rentable y menos trabajoso que nosotros», explica Liana. Ante la falta del vehículo, optaron por llamar de nuevo a la compañía de taxis.

Pasaba media hora de la media noche. «Nos dijeron que no habíamos solicitado el servicio. No era cierto pero lo pedimos». Casi a la una de la madrugada tuvieron que volver a llamar. «Entonces son dijeron que debía llamar a Vila-seca ya que no podían venir taxis de Salou». Otra solución era que Inesa fuese con su silla hasta la carretera. Y así lo hizo. Tampoco con resultado.

 

‘Me sentí molesta’

Todas las amigas de la joven esperaron con ella. Finalmente fue un taxista con un coche que no estaba adaptado quien se ofreció al traslado. Con todo el esfuerzo subieron al vehículo la silla de 54 kilos y finalmente Inesa pudo llegar a casa.

Pero la joven no podía dejar que la cosa en nada. «Me sentí molesta. Mucha gente necesita la silla y se encuentra con muchos problemas. Las cosas deben ser más fáciles». Comenzó a redactar una carta para el alcalde Pere Granados. «Le explicaba que ir en silla no es fácil y que tenemos derechos». Y al día siguiente se presentó en el Ayuntamiento. Con los nervios o las prisas olvidó el escrito, «así que se lo tendría que decir en persona».

No pudo ser con el alcalde, pero Inesa fue recibida por representantes del Ayuntamiento que explicaron que recogían la demanda pero que en el tema del taxi no podían hacer nada. Ni eran vehículos del municipio y se trata de servicios privados.

La joven cree que «las cosas deberían ser más fáciles» y avisa que no se va rendir. «Yo no me doy por vencida fácilmente. He de luchar cada día y lo conseguiré». Y sabe que no está sola. «Hay muchos vecinos que me apoyan. Lo haré por todos».

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