La tasa turística ingresó más que nunca en la temporada estival de 2024 de la provincia. Los 10.320.437 euros recaudados entre el 1 de abril y el 30 de septiembre marcaron un récord desde que existe el impuesto y superaron los 9.733.588 euros del primer semestre de 2023, que hasta ahora era el que había marcado la cota más alta. En 2023, se ingresaron 12.088.345 euros, 6.044.172,55 –la mitad– de los cuales fueron para los ayuntamientos.
El récord de 2024 tiene especial relevancia, ya que ayer finalizó la temporada invernal, que hoy comienza la estival y que, la pasada semana, el Govern aprobó que se duplicara el impuesto y que los ayuntamientos –sin tener en cuenta a Barcelona, que tiene otras tarifas– pudieran fijar un recargo opcional de un máximo de 4 euros por turista y noche.
La reformulación del impuesto implica que, obviando el recargo y sin tener en cuenta el posible cambio de pernoctaciones que pueda producirse, los ayuntamientos de la provincia podrían ingresar seis millones más cada dos temporadas.
Lo que cobra la Generalitat aumentaría también en seis millones. En esta línea, la consellera de Economia i Finances, Alícia Romero, vaticinó que Catalunya recaudará 90 millones más (en 2023, se ingresaron 91,7).
De la mitad que recauda la Generalitat, un 25% irá a políticas de vivienda y el 75% restante al fomento turístico, mientras que los consistorios deberán destinar prioritariamente a la vivienda todo lo que ingresen en caso de que implementen el nuevo recargo. Este entraría en vigor el 1 de octubre y podría modularse en función de diversos factores.
Ayer lunes, el alcalde, Rubén Viñuales, y la consellera de Turisme, Montse Adan, se reunieron con la directora general de Turisme, Cristina Lagé. A pesar de que el alcalde ya manifestó, en una reunión con el president Salvador Illa en octubre, su voluntad de añadir un recargo, de momento el consistorio quiere ser cauto y reunirse con el sector antes de decidir.
Los dos principales municipios turísticos, Salou y Cambrils, han descartado por el momento aplicar este recargo, que permitiría percibir hasta 4 euros directamente a los ayuntamientos por cada pernoctación.
Teniendo en cuenta que Salou registra unos 8 millones de pernoctaciones anuales, este recargo permitiría ingresar hasta 32 millones de euros si se cobrase el máximo.
Sin embargo, el alcalde y presidente del Patronato de Turismo, Pere Granados, por ahora no contempla aplicarlo. Celebra, sin embargo, que se duplique la tasa a partir del 1 de mayo.
Con los nuevos importes, el Ayuntamiento de Salou, el segundo que más dinero genera con la tasa en toda Catalunya, pasaría de ingresar 2,5 a 5 millones anuales.
Aun así, Granados insiste en la necesidad de mejorar la financiación de los municipios turísticos y que el importe generado se destine íntegramente a financiar los ayuntamientos.
«No carguemos más sobre el residente los servicios que estamos prestando al turista», defiende el alcalde, que lamenta que los 30.000 habitantes de Salou sufraguen los servicios que el municipio dispone para hasta 2 millones de turistas que visitan cada año la ciudad. «Quiero un turista que no sea barato y que sólo viaje en función del precio», expresa.
De la misma manera, el Ayuntamiento de Cambrils considera que aplicar el recargo sería un agravio para el sector y que restaría competitividad respecto a destinos del entorno.
«No seremos nosotros los que nos pongamos en contra de un sector que mueve la economía de nuestro municipio», defiende la nueva concejala de Turismo de Cambrils, Patricia de Miguel, que critica que se haya duplicado la tasa turística «sin tener en cuenta al sector». «Hay que generar incentivos y no trabas», defiende.
Vila-seca, todavía está analizando la posibilidad. Una decisión que se tomará antes de verano, según explican desde el consistorio. Altafulla, por su lado, ha sido uno de los municipios que más favorables se han mostrado a poder cobrar este recargo a los turistas y ya trabaja para poder aprobar una ordenanza en los próximos plenos.
Por su parte, ayuntamientos como Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant, Valls, Torredembarra, Cunit y El Vendrell lo están estudiando. Calafell no lo aplicará «si no hay un proyecto con el sector».