El Ayuntamiento de Tarragona y el Departament de Cultura de la Generalitat han decidido tirar millas con la creación del consorcio del patrimonio. Según confirman ambas partes, en estos últimos meses ya se han mantenido las primeras reuniones de trabajo para la definición de un organismo, que es una de las asignaturas pendientes de la declaración del conjunto arqueológico de Tarraco como Patrimonio Mundial de la Humanidad por parte de la Unesco.
«Estamos empezando a aterrizar la propuesta para ver cómo tiene que hacerse este órgano», concreta el concejal de Patrimonio del Ayuntamiento de Tarragona, Nacho García Latorre.
En estas conversaciones no se ha incluido al Ministerio de Cultura, que es la tercera administración involucrada de forma directa, teniendo en cuenta que tanto la Necròpolis como el MNAT son propiedad del Estado. Al respecto, el responsable de Patrimonio municipal asegura que «de momento haremos el trabajo con la Generalitat y cuando tengamos un acuerdo que hayamos trabajado de forma conjunta ya hablaremos con el ministerio».
El compromiso del Ejecutivo Central está en entredicho, después de que el ministro Ernest Urtasun evitó comprometerse públicamente con este tema, a principios del pasado mes de enero, cuando visitó Tarragona para presentar el nuevo MNAT.
Urtasun tiró pelotas fuera y afirmó que «recibo muchas peticiones y, como hago con todas, la estudiaremos». Una afirmación que sentó como un jarrón de agua fría, después de que tanto el Ayuntamiento como la Generalitat esperan poder desencallar el tema este 2025, coincidiendo con los 25 años de Tarraco como Patromonio de la Humanidad.
Generalitat y Ayuntamiento no quieren que esto suponga que se siga postergando cualquier iniciativa y que la creación de este órgano siga bloqueada. Para ello han empezado a avanzar «en la redacción de los estatutos y la decisión de los miembros que formarán parte de este consorcio», indican fuentes del departamento que lidera la consellera Sònia Hernández.
De momento, se ha recuperado una propuesta de estatutos que se hizo en el año 2012 para revisar el contenido y actualizarlo. Esta fase es mucho más compleja de lo que parece, ya que no tan solo se trata de definir las funciones y la aportación económica, sino que implica abordar aspectos como la equiparación de derechos de las plantillas, entre muchos otros temas. Asimismo, el concejal de Patrimoni expone que podrían valorarse diferentes fórmulas para la aportación de recursos. «En Mérida, la parte correspondiente al Estado no depende cada año de los presupuestos, sino que es el dinero de la venta de entradas, que lo pasan al consorcio».
Sin el Arquebisbat
En cuanto a los miembros que formarán parte de este organismo, García Latorre defiende que serán «todo instituciones públicas», por lo que se descarta que el Arquebisbat esté en el hueso central. «Es una de las cuestiones que más está saliendo en estas conversaciones iniciales y lo que tenemos claro es que incorporarse al consorcio como tal, no. Otra cosa es si pueden acogerse a ayudas que pueda haber o que nosotros podamos financiar directamente obras propiedad suya».
En cambio, desde el Ayuntamiento de Tarragona se ve con interés la entrada de la Diputació, teniendo en cuenta que el conjunto de Tarraco va más allá del municipio de Tarragona y tanto Constantí, como Altafulla y Roda de Berà también tienen monumentos. «Podría tener sentido que incluso estos Ayuntamientos más pequeños se incorporasen, aunque a lo mejor no con el mismo grado», indica García Latorre.
Las reuniones que se han iniciado todavía son incipientes y las partes no se han fijado un calendario. «Estaría bien que el acuerdo con la Generalitat estuviera cerrado este 2025», se apunta desde la administración local.