El año pasado, 30 personas pidieron ayuda para morir en la demarcación de Tarragona, fueron un 67% más que en 2023, cuando se registraron 18 solicitudes. De estas se acabaron practicando siete eutanasias, una más que el año anterior.
Son datos del informe anual sobre la aplicación de la Ley de regulación de la eutanasia en Catalunya, presentado ayer por el Departament de Salut. En el conjunto de Catalunya, 358 personas pidieron ayuda para morir en 2024, un 63% más que en 2023, y se realizaron 142 eutanasias (un 51% más). De las personas que lo solicitaron, 121 murieron antes de recibir la prestación.
El perfil: mayores de 70 años
De los 358 solicitantes de la prestación en Catalunya, más de la mitad eran mujeres (53%), con una media de edad de 75 años. Los varones representaban el 47% y tenían una media de 74 años.
En cuanto al lugar en el que se practicó la eutanasia, el año pasado se igualaron las prestaciones realizadas en el hospital y las aplicadas en el domicilio: un 39,5%. Las prestaciones en los centros de atención intermedia representaron un 7% y en las residencias de personas mayores, un 14%.
En cuanto a los problemas de salud que originaron la petición, las enfermedades oncológicas fueron el primer motivo (24%), seguidas de las neurodegenerativas. Por el contrario, en el caso de las eutanasias realizadas, las neurodegenerativas son el primer motivo (33%), seguidas por las oncológicas (21%).
El informe anual presentado hoy por Salut recoge también que el tiempo medio entre la presentación de la primera solicitud y la resolución en los casos favorables fue de 63 días en 2024.
Los portavoces de Salut creen que el incremento en las solicitudes y las prestaciones puede relacionarse con un conocimiento cada vez mayor de la ley, que entró en vigor en junio del 2021. Aquel año se practicaron en la demarcación dos prestaciones.
Voluntades anticipadas
El 61% de las solicitudes recibidas el año pasado iban acompañadas del Documento de Voluntad Anticipada (DVA), de aquí la importancia que adquiere este documento en este tipo de casos, según señala la presidenta de la Asociación del Derecho a Morir Dignamente (DMD), Cristina Vallès.