Los catalanes testan más

El otro día me llamaron de Catalunya Ràdio para preguntarme sobre determinadas estadísticas que se habían obtenido del Consejo General del Notariado. A la entrevistadora le llamaba la atención diversos datos que me ha facilitado ella misma.

En primer lugar, la cifra de los testamentos autorizados en Cataluña había sido de 136.000, lo que supone un incremento del ocho por ciento con respecto al año anterior. ¿A qué se debía este incremento? ¿Por qué razón los catalanes habían firmado más testamentos este año que el anterior? ¿Es importante hacer testamento?

Recuerdo que durante la pandemia un periodista del Diari me preguntó si en ese período había habido más testamentos que antes; mi contestación era que no habían aumentado significativamente, pero como el periodista quería publicar que habían aumentado, así salió la portada de la entrevista.

Otra vez me vuelven a preguntar la razón de este aumento. El aumento (no muy grande) no puede considerarse importante. Las personas acuden a otorgar testamento por diversas razones (porque se marchan de viaje y temen tener un accidente, porque han tenido un problema familiar y han visto los líos que hay cuando se muere sin testamento, o simplemente porque son mayores y ha llegado un momento en poner las cosas en regla).

Le decía yo a la entrevistadora que hace más de dos mil años los romanos consideraban que un buen ciudadano de Roma tenía que morir con testamento, porque testar era ejercitar la libertad civil y morir intestado no era propio de un buen padre de familia.

Los catalanes, como fieles seguidores de esta tradición, testan más que los otros españoles. La muerte es segura, morir testado o no es una elección de la persona. Se equivoca quien no lo hace, aunque después de muerto no verá las consecuencias de su omisión.

En segundo lugar, la cifra de las voluntades anticipadas (los llamados testamentos vitales) había aumentado mucho más e incluso se había doblado con respecto al año 2019. En total, se habían autorizado 11.500 documentos de este tipo el último año. Aquí, a diferencia de los testamentos, se había producido un incremento significativo. ¿A qué se debía?

Para los que no conozcan este tipo de documentos sólo indicarles que se trata de un documento formalizado ante notario o ante médico (y antes testigos), en el que la persona da instrucciones para el caso de que por enfermedad no pueda darlas, nombrando un representante o apoderado.

A diferencia del testamento, cuyos efectos se producen a la muerte, las voluntades anticipadas están contemplando el tiempo próximo a la muerte y la misma muerte o más bien el proceso de morir.

¿Se debe este aumento a la entrada en vigor de la ley de la eutanasia? Mi respuesta ha sido que esa no es la causa directa. La causa es una mayor preocupación por gestionar lo mejor posible los últimos instantes de vida.

No queremos sufrir innecesariamente, perder la conciencia y permanecer en ese estado vegetativo durante un largo período, no queremos ser una carga innecesaria para nuestro entorno familiar. Queremos irnos en paz y de la mejor manera posible.

Esta preocupación cada vez es mayor en la sociedad y puede explicar el aumento de este tipo de documentos. Otro dato importante, seis de diez documentos sobre este tema lo ha sido en Cataluña. Nuevamente en este campo vamos más adelantados o preocupados que el resto de los españoles.

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