Calafell, la historia de una regeneración de la playa

La arena se extrajo de la zona de Vallcarca en el Garraf

En pleno debate sobre cómo actuar en las playas para evitar la pérdida de arena y que el Ministerio de Transición Ecológica haya advertido que su opción no es la de verter sedimento y que en todo caso no habrá para todos, muchos recuerdan aquella regeneración que se hizo en los años 1992-1993 en Calafell.

Aquella gran intervención que extrajo arena de los fondos marinos frente a las costas del Garraf para verterla en Calafell, generó un profundo debate.

Sirvió para ampliar la anchura la playa, pero también modificó el tipo de arena fina que caracterizaba a la zona y afectó a especies como la tallarina, hasta entonces muy abundante y que quedó enterrada bajo toneladas de un sedimento muy diferente al que era su ecosistema natural.

La memoria

La situación de regresión acentuada por los último temporales ha llevado a recordar aquella intervención. Por una cuestión de memoria ya que no se plantea algo similar.

El Ayuntamiento y el Ministerio insisten en que lo eficaz es la renaturalización con plantas autóctonas que retengan arena y la deconstrucción de elementos duros sobre la playa como son los espigones o una plaza como la que se ha demolido recientemente.

Los puertos de Segur y de Coma-ruga tuvieron un gran impacto para las playas.

Como mucho habrá desplazamientos de arena de allí donde se acumula, como en el entorno del puerto de Coma-ruga, a las zonas más erosionadas.

Pero ¿cómo se impulsó aquella regeneración de hace 30 años.

Los puertos malos

El entonces alcalde, Joan Maria Triadó, explicaba en un vídeo de Calafell TV que el problema de la erosión comenzó con la construcción del puerto de Segur que modificó el perfil de la playa frenando el paso de sedimento.

Los puertos no dejaban pasar la arena.

La arena de Calafell procede de las rieras del Maresme y hasta llegar a las playas encuentra las barreras de los puertos de Barcelona, Garraf, Vilanova, el de le térmica y fue un último obstáculo el de Segur de Calafell.

Pese a que se diseñó tipo isla, con una pasarela sobre la playa desde el paseo hasta la zona de amarres con la idea de que la arena pudiese circular, la realidad es que nunca funcionó y la estructura se colmató siendo una barrera que dejaba sin arena al resto de la zona.

Erosión imparable

En 1978 los vecinos de Segur de Calafell en la zona próxima a Cunit ya alertaron de la creciente erosión y reclamaron soluciones al Ayuntamiento y al Ministerio. Que se hiciese algo porque el mar ya llegaba a la carretera.

El vertido de arena para la regeneración.

A principios de los años 80 la histórica costa rectilínea ya estaba alterada por el impacto de los puertos de Segur y de Coma-ruga, que también se hizo tipo isla y tampoco funcionó.

El resultado fue distinto al esperado. El sedimento se acumulaba en las zonas de abrigo formando tómbolos que llegaban a retener hasta 240.000 m3 de arena.

Comenzaron a realizarse acciones simbólicas de desplazamiento de arena, pero ya se vio que no era la solución.

Los espigones ‘pirata’

El Ayuntamiento de la época, junto con un empresario transportista de Segur de Calafell, construyeron unos espigones tocando a Cunit. El entonces El Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) denunció al alcalde y a un concejal por esa intervención.

La playa ganó muchos metros.

Mientras, la regresión en Segur, Mas mel y Sant Salvador parecía imparable y se propuso construir un espigón sumergido que frenase el impacto de las olas, pero el MOPU también se opuso. Como rechazó la posibilidad de una especie de gran tubo de goma a lo largo de la costa.

La situación llevó a que el Ministerio anunciase que haría una gran regeneración y que duraría para 10 años. Aunque la realidad es que ha durado mucho más.

En 1988 la pérdida de playa era muy evidente por acumulación en los tómbolos de los puertos a resguardo de los puentes y la presión urbanística. En el límite con Cunit, Mas Mel y Calafel eran los más afectados.

Les Madrigures salvadas

Se salvaba la zona de Les Madrigueres quzá por las piedras que arrastraba la riera de La Bisbal y que hacía de protección de la costa. En cambio en Calafell el mar entraba en el paseo y chocaba con la cofradía de pescadores y el entonces Club Náutico que había junto a la riera de Calafell.

Llegaron a crearse hasta 100 metros de ancho de playa.

Fue en julio de 1990 que se confirmó que habría una regeneración de la playa y que comenzaría en agosto.

A lo largo de la playa se colocarían unos grandes tubos y una goma flotante iría mar adentro para conectar con un barco draga que se estrenaba en la localidad y que procedía de Holanda.

La arena se extraería de los fondos marinos de Vallcarca en Garraf. Allí estaba la cementera y por ello las primeras capas de sedimento vertidas en Calafell eran de color gris y la playa se tuvo que limpiar de manera constante.

La playa recuperó un perfil rectilíneo.

El punto de extracción escogido generó quejas principalmente de los pescadores de Calafell y Vilanova. Era una zona donde había presencia de posidonia, una planta vital para el ciclo marino ya que es refugio y espacio de cría de muchas especies, además de ser una barrera natural contra los temporales.

También se advirtió que aquella arena tenía una granulometría superior a la característica de Calafell y que los grandes bancos de tallarina quedarían enterrados y la especie desaparecería. Algo que con posterioridad se comprobó que fue cierto.

En cuanto a la conservación de la playa se defendió que esa nueva arena duraría más. Pero también generó un fuerte escalón de entrada al mar muy diferente al histórico suave perfil de la zona conocida como la playa del biberón porque podía andarse muchos metros hasta que cubría. Desde la regeneración esa característica cambió.

1 kilómetro de tubería

En todo caso se instaló una grana tubería de 1 kilómetro de largo perpendicular a la costa y otra perpendicular que desplazaban los remolcadores hasta las draga que cargaban la arena en sus depósitos con 4.000 y 5.000 m3. La carga, transporte y descarga duraba cinco horas.

El Ministerio descarta más grandes regeneraciones.

El Ayuntamiento logró que la obra no comenzase en agosto con unas playa llenas de turistas. Lo hizo en septiembre cuando todavía había bañistas.

En total se vertieron 2,7 millones de m3 de arena que las máquinas extendían por la costa y que en algunas zonas llegó a los 100 metros de ancho pero que tras su estabilización quedarían en re 85 y 60 metros al legar a su perfil de equilibrio.

Aquella regeneración acabó en 1994 y recuperó la costa en 12 kilómetros entre Calafell y Roda de Berà

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