Las últimas lluvias han permitido una poco habitual imagen del pantano del Foix, en el límite entre el Garraf y el Baix Penedès, desbordándose por sus aliviaderos y aportando un gran caudal al río que habitualmente apenas lleva un pequeño reguero.
Ese pantano es uno de los más contaminados de Europa por lo que el agua sólo podría usarse para el riego de algunos campos de cultivo.
Pero sí que tendría una capacidad para recuperar en entorno natural en todo su trayecto hasta llegar al mar en Cubelles. «Podría recuperar el ecosistema», explica Aron Marcos, que trabaja en la gestión del espacio natural de la desembocadura del Foix.
«Es el momento de plantearse un caudal para el río que sea constante» y plantea controlar el caudal ambiental según las probabilidades de lluvia. Sería cuestión de liberar más agua de la que pueda rebosar por los aliviaderos cuando el pantano esté lleno.
El desbordamiento ha sido por un aliviadero que permite evacuar agua cuando la crecida llega al nivel del pantano. Su cota máxima de aforo es de 3,74 hectómetros cúbicos, pero no se abren compuertas. El aliviadero va regulando la capacidad del pantano.
Marcos plantea liberar más agua en el río. Pese a que está contaminada señala que no tendría afectación sobre el ecosistema ya que se trata de una contaminación orgánica y que el río tiene una gran capacidad de filtraje y depuración. «Es mejor que baje agua sucia que no baje nada».
La crecida del Foix con los últimos episodios de lluvia intensa ha llegado a 6,9 m3/s y según la Agència Catalana de l’Aigua no debería representar riesgos excepto en zonas puntuales pero alertó de precaución río abajo en Castellet i la Gornal y Cubelles. Cunit también seguía de cerca esa crecida ya que hace unos años afectó a estructuras del municipio.
Hacía tres años que el pantano no llegaba a su máxima capacidad. En algunos momentos se han llegado a superar los 15m3/segundos de salida según la Agència Catalana de l’Aigua.
El aumento del caudal en el Foix favorecería a una recuperación en todo su recorrido y especialmente en la desembocadura donde se impulsa un proyecto de recuperación desde hace años y que está muy afectado por los vertidos de aguas fecales que se producen cuando hay episodios de lluvia intensa.
Ese vertido de fecales es por el escaso dimensionamiento de las redes de pluviales y de alcantarillado lo que motiva que en días de precipitación intensa desborden.
Pero las intervenciones de recuperación en la zona han permitido una capacidad de depuración. Marcos explica las pruebas físicoiquímicas realizadas muestran que tras un vertido de esas características la desembocadura tiene una capacidad de recuperación de tres meses.