La zona de Brisamar de Coma-ruga queda con las calles anegadas en días de lluvia intensa. La nula pendiente y falta de alcantarillado motiva que el agua quede estancada durante días tras los episodios de tormentas.
Con el objetivo de intentar una solución el Ayuntamiento estudia dónde construir un gran depósito subterráneo para poder recoger gran parte del agua que ahora queda acumulada en las calles para posteriormente liberarla al mar.
Los técnicos analizan cuál sería la ubicación más factible para ese depósito subterráneo de aguas pluviales. Una de las posibilidades revisadas es el solar que dejará libre del derribo del histórico palacio de cristal, una construcción que estaba anexa al antiguo Tabaris cuando acogió unas piscinas y que hoy es un centro de convenciones.
Ese edificio de una planta ya sin servicio desde hace años, ha comenzado a ser derribado y quedará una amplia zona libre en la que se ha descartado levantar una nueva estructura.
Ese terreno es uno de los que han estudiado los técnicos como posible para excavar el depósito de agua que minimice las inundaciones en la zona. El alcalde Kenneth Martínez explica sin embargo que puede haber otras ubicaciones.

Hace años ya se construyó un gran depósito con el mismo objetivo en la zona de Sant Salvador, pero que no cumplió con las expectativas evitar las inundaciones y ha estado muchos años inutilizado y lleno de arena, además de con sus bombas para impulsar el agua al mar estropeadas. Hace unos años se recuperó, pero con poco uso.
El nuevo depósito que se plantea para la zona del Brisamar de Coma-ruga será más básico y sin bombas de impulsión para evitar que pueda tener los mismos problemas y requiera de un menor mantenimiento. En objetivo es que una vez lleno de agua pueda ir vaciándose por la pendiente natural, que sin embargo es mínima.
Alternativas
En la zona también se impulsa la mejora y naturalización del río que atraviesa la playa de Coma-ruga y que tiene propiedades mineromedicinales. El proyecto contempla instalar una red de pluviales que recoja el agua de lluvia para reducir la que pueda quedar acumulada en las calles.
Eses proyecto no interfiere en el riachuelo de la playa de Coma-ruga que tiene usuarios prácticamente durante todo el año por la temperatura constante de sus aguas.
De momento los trabajos de derribo del palacio de cristal están su última fase. Hace unos días ya se retiraron los elementos de amianto que requieren un tratamiento especial
Esa nueva zona abierta junto al nuevo Tabaris también pretende ampliar la superficie ajardinada del nuevo edificio y como zona de ocio y descanso para los vecinos.