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Sube un 15% las amas de casa que buscan empleo para salvar el hogar

La crisis obliga a la mujer a incorporarse al mercado laboral. El rol de la fémina es ya vital para sustentar la economía doméstica

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RAÚL COSANO | 26/03/2012 19:36

Definitivamente, las amas de casa se han incorporado en masa al mercado laboral, casi como último recurso para paliar la escasez. La crisis y la implacable y sostenida destrucción de puestos de trabajo en la familia han hecho que ellas hayan abandonado las labores del hogar y se hayan puesto a buscar empleo. En algunos casos, para complementar el primer sueldo doméstico; en otros, para asumir económicamente las riendas del hogar.

Los datos abruman: casi medio millón de amas de casa han abandonado la labor doméstica para buscar un puesto de trabajo desde 2008; más de 28.500 de ellas en toda Catalunya sólo en 2011 –lo que supone un salto enorme respecto a 2010, cuando sólo se registraron 6.000– y 72.500 desde que comenzaran, hace cinco años, los aciagos tiempos de recesión.  Según el Idescat, en los últimos cuatro años ha aumentado en la provincia de Tarragona un 15% el número de mujeres que antes constituían la población desocupada y ahora se han integrado en la población activa.

Al rescate de la familia

Adecco calcula en un informe reciente que más de 100.000 amas de casa en España se incorporaron a la población activa durante 2009. A esas se sumaron otras 170.000 en 2010 y alrededor de 195.500 el año pasado. «El papel de la mujer ha sido fundamental para salvaguardar la económia doméstica golpeada por la recesión», sostiene la firma de contratación. La tasa de actividad femenina ha subido hasta el 52,93%. La masculina, en cambio, retrocede al 67,3% ante el desánimo extendido entre los hombres parados de larga duración.

Sólo hay que echar un vistazo a las demandas de trabajo que aparecen en este mismo periódico: Sonia, de 34 años, busca empleo como camarera. Otras señoras rastrean mercado a la caza de un puesto de trabajo como cuidadoras de personas mayores, por no hablar de mujeres que se prestan para servicios domésticos. «Me he tenido que buscar la vida. Mi marido se ha quedado en paro. Yo llevaba mucho tiempo sin trabajar pero ahora me he tenido que poner a buscar. No queda otra», explica una señora.

Solamente la Fundación Adecco contrató a un total de 912 mujeres en Tarragona durante 2012, frente a 1.305 hombres. Durante 2011 la contratación de empleados jóvenes representó en Tarragona un 36,4%: un 14,6% no supera los 25 años y un 21,8% tiene entre 26 y 30 años.

De ingreso extra a único sueldo

Las mujeres de más de 40 años han representado una cuarta parte (25%) de las contrataciones en Tarragona, lo que confirma que a cada año crece el número de amas de casa que necesitan ayudar a la económia doméstica, ya sea para aportar sueldo adicional o para ayudar en la economía doméstica, como indica Jordi Tous, profesor de la URV y experto en psicología laboral: «La crisis ha hecho que las mujeres  busquen un ingreso extra para aportarlo al hogar, muchas veces trabajando a jornada parcial pero en otras ocasiones aportando el principal sueldo a casa.».

La mujer trabajadora ocupa diversas posiciones dentro del mercado laboral. Dentro del sector servicios, que es el que tiene un mayor peso en Tarragona, el perfil más habitual es el de inventarista (19,9%). El 52,6% de las féminas tarraconenses han sido contratadas a tiempo completo, frente al 47,4% que trabaja a tiempo parcial. Del total de las mujeres contratadas, más de la mitad (64,8%) posee estudios elementales, frente a un 9,8% con formación universitaria (5,4% licenciadas y 4,4% diplomadas).

El lastre del machismo

Esta tendencia puede derivar incluso en conflictos domésticos, como indica Tous: «Siempre está ese machismo dominante, forjado en modelos de los años 60 y 70. Siempre puede quedar ese bagaje cultural en algunos casos. Poco a poco se reduce pero podemos encontrar ejemplos de hombres que se sientan mal por ver que es la mujer la que aporta el sueldo principal a casa».  

 Angel Belzunegui, sociólogo en la URV, confirma la posibilidad: «Puede crear malestar en las personas que tengan una concepción más tradicional del reparto de roles. Puede haber hombres que se sientan mal al ver que dependen de su mujer y de su trabajo que, además, puede ser un empleo poco considerado». El acceso al trabajo incluso resulta más sencillo para ellas en algunos casos: «El porcentaje entre sexos se ha igualado mucho. El trabajo poco cualificado de las mujeres incorporadas al mercado laboral no se ha destruido, mientras que el de sus maridos sí. Ellos se han quedado en el paro pero ellas han mantenido su empleo».

Algunas mujeres retiradas del mercado de trabajo han vuelto a él, a veces tras haber criado a los hijos. «Su relación con el mercado laboral puede haber sido intermitente. Algunas han vuelto no por necesidad sino por voluntad, para ganar un extra y añadir algo de dindero al hogar. Ese sueldo que era complementario se ha convertido en la única fuente de ingresos. Hablamos de trabajo en servicio doméstico, de cuidado de personas mayores o niños o en el pequeño comercio. Son nichos tradicionales donde la mujer se inserta más habitualmente», concluye Belzunegui.





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