La plaza del Castell congrega a multitud de personas con un espectáculo para mayores que ya se celebraba en 1533
Centenares de curiosos se acercaron ayer hasta la plaza del Castell para disfrutar de la presentación oficial del Ball de Dames i Vells que animará a partir de ahora las fiestas de la ciudad.
En Reus, pocos sabían de qué trataba este espectáculo lleno de sátira, humor y alusiones sexuales que escandalizó a más de uno a su salida. «Está bien. Pero ya lo he visto, no repetiré» comentaban tres mujeres de la tercera edad. No obstante, en general, el espectáculo agradó a la mayoría de los asistentes que no pararon de reír con las continuas burlas a personajes públicos y hechos de actualidad, además de las referencias de contenido sexual. Un baile hablado, que ya se anunció al inicio, «para mayores de 18».
Pero los de Reus no estuvieron ayer solos ante el peligro, el Ball de Dames i Vells de Tarragona los apadrinó en su debut. «Atención hombres y mujeres», exclamó el demonio de la ciudad vecina para captar las miradas de los espectadores. Durante la breve actuación de los de Tarragona, éstos hicieron continuas alusiones a la disputa entre los dos municipios de la demarcación. «¡Bendita Santa Tecla!» gritó una dama, contestada por el rumor del público reusense, «no queremos crear discordia, que aquí quien manda es Misericòrdia», concluyó entre aplausos.
Pocos se escaparon ayer de las burlas de los componentes de este baile hablado. El peinado de la concejala Misericòrdia Dosaigues, el ecologismo del concejal Ernest París y la aparición televisiva de Ariel Santamaria centraron algunas de las referencias satíricas de este grupo. La muerte de Michael Jackson, la unión del PP y el PSOE en el País Vasco (encarnada por una pareja homosexual en la obra) y la grandeza del Tecnoparc fueron algunos de los hechos de actualidad local e internacional que arrancaron las risas del público.
La Associació La Gata Borda ha sido la encargada de recuperar este baile hablado que ya se celebraba en Reus, según consta, en el año 1533. Aunque también hay documentos que indican su presencia entre 1683 y 1892.
Un baile hablado, en el que, a pesar de la impactante apariencia de las bellas damas, a nadie se le escapó el largo vello que asoma bajo sus faldas, ni el tímido bigote de los viejos. El transvestismo es una de las características que también diferencia a este baile tradicional.