La Guàrdia Urbana investiga las licencias de actividades de estos locales y el número de mesas que tienen permitido colocar
«Esto es insoportable. Estos bares no reúnen las condiciones de insonorización, ni las medidas higiénicas», se quejó al Diari Diego Pérez, un vecino de la calle Jaume I, pero cuyo balcón da a Lluís Mas i Ossó, donde actualmente hay dos locales de ocio.
Los vecinos de la zona están hartos de las molestias que, aseguran, causan algunos clientes de los dos bares que hay en esta vía peatonal, ya que, explican que éstos se divierten a las puertas de los locales provocando ruido durante la noche, y ensuciando la vía pública.
«Hacen botellón y luego orinan en el portal de nuestras casas o a la entrada del parking», explicó Pérez. Según los vecinos, decenas de personas se encuentran en este lugar las noches, sobre todo del fin de semana, frente a estos bares, «aunque a veces las molestias ya empiezan a las 12 del mediodía, que es la hora de apertura del bar. Se traen comida, beben cerveza y hasta cambian los pañales a los niños en la calle, una vergüenza», aseguró Pérez. «Y yo lo veo todo desde mi balcón».
Respecto al ruido, este ciudadano afirmó que se ve obligado a cerrar las ventanas de casa y a poner el aire acondicionado para poder dormir. «Mi hija de 18 años quiere estudiar, porque cursa derecho, y le es imposible a causa el ruido», se quejó.
«Puedes preguntarle a quién quieras, estamos todos hartos de la situación, hemos llamado varias veces a la Guàrdia Urbana, pero de nada nos sirve, llevamos mucho tiempo aguantando», explicó Miguel Lorenzo, otro vecino que reside en la misma calle Lluís Mas i Ossó.
Investigación policial
«El problema también es que sacan las mesas de dentro del bar a la calle y eso ayuda a que se concentre todavía más gente», aseguró Lorenzo.
Por esta razón, desde la Guàrdia Urbana se aseguró que están estudiando las licencias de actividades que disponen estos locales del centro de la calle que causan molestias a los vecinos, para comprobar si tienen los papeles en regla.
Además, la Guàrdia Urbana también está efectuando una evaluación del número de mesas de terraza que pueden tener estos bares y de las que realmente disponen. «El objetivo es reducir el número de mesas, vigilar que las terrazas de los bares que hay al final de la calle, junto al Mercat del Carrilet, tengan la mínima extensión posible para evitar aglomeraciones», dijeron fuentes de la policía local.
Aunque esta denuncia ya lleva tiempo efectuándose, los vecinos aseguraron que no es fácil que el problema cese ya que los responsables de estos locales van cambiando constantemente.