Ya lo he escrito en más de una ocasión pero cada vez la situación es más sangrante: la crisis proporciona la excusa perfecta a los poderosos, a los que más tienen, para hacer limpieza, para maquillar sus cuentas a base del sacrificio de los de siempre. Los bancos y cajas de ahorros, a cuyos gestores habría que pasar cuentas y no premiar con jubilaciones doradas o pluses millonarios, reciben dinero público a espuertas alegando que si caen ellos caemos todos. Tienen razón. No podemos permitir que se hunda el sistema bancario, pero que al menos paguen sus culpas. Además se niegan a dar crédito y cobran comisiones hasta por respirar. Los sindicatos montan manifestacioncillas como la del jueves en Tarragona o la de ayer en Barcelona, pero no son más que entidades que también sangran al sistema con sus subvenciones desorbitadas. Y los partidos, hipócritas y a cada cual peor. CiU ejerce su responsabilidad de intentar salir de la crisis pero aprovecha para asestar un hachazo al estado del bienestar. PSC, ERC e ICV protestan y plantan cara (un poquito, no vaya a ser que se cansen) pero eluden reconocer que ellos empeoraron la situación con su derroche. Y el PP, que se las da de impoluto. Como si no fuera responsable del exceso inmobiliario que ahora nos ha conducido al derrumbe económico. Ante todo esto, ¿dónde refugiarnos?... Ni idea.