El pasado viernes 21, a las 00.30 horas, fui sancionado por estacionar «donde lo prohíbe una señal de reservado para obras» justo enfrente del Seminario en la Part Alta de la ciudad. Junto a mí, me cercioré de que entre quince y veinte vehículos más les ocurrió lo mismo.
Y yo me pregunto, ¿interrumpía el tráfico? ¿No dejaba pasar a los peatones? ¿Había un mínimo peligro por mi estacionamiento? ¿Interrumpía las obras a esas horas de la noche? Pues no. Únicamente un exceso de celo del agente 995, o un ánimo recaudatorio por parte de instancias superiores, no lo sé.
Quiero puntualizar que responsables de la obra incluso me afirmaron que para nada les estorban los vehículos estacionados fuera de la jornada laboral, como así mismo una patrulla de la Guardia Urbana me afirmaba que fuera de ese horario no pasaba nada.
Yo tengo que padecer la falta de aparcamiento en la Part Alta, teniendo un local de negocio en la plaza del Fòrum, además de tener que pagar una sanción completamente injusta, con lo que cuesta ganar hoy en día trabajando honradamente.
¿Ganaré el recurso ante este abuso? Lo dudo bastante.