Hace una mes que desgraciadamente (en todos los sentidos) tuvimos que hacer uso de los servicios de L’Última Llar: tuvimos que incinerar nuestro perro. Para los que no lo sepan, se trata de una empresa dedicada al entierro de animales de compañía y parece ser que también es un centro de adopción de animales de compañía.
Mi queja es sobre el personal, por la poca sensibilidad, la poca empatía, el poco saber estar y por la falta de consideración que tienen por las personas que han perdido un animal querido. Ignoran a los clientes, sin pensar en un momento que lo único que quieres es recoger las cenizas de tu pobre animal e irte a casa y llorar tranquilamente la ausencia de tu fiel compañero.
Sólo espero que el poco tacto que tuvieron con nuestro dolor, no se vea en el cuidado de los animales a adoptar. Por tanto, os aconsejo que si algún día, desafortunadamente, tenéis que hacer uso del servicio de entierro, si no queréis como yo ser tratados como un simple billete, id a otro sitio.