Parece ser que en tiempos de crisis cualquier parche es bueno, y yo me pregunto: ¿Es de justicia aplicar el IBI a la Iglesia católica? Si tienes los ojos abiertos y los oídos atentos, te darás cuenta de lo que ella hace por nosotros. No pregunta ni mira el color, la raza, ni la religión a la que perteneces. Te da su consuelo, se preocupa de tus problemas y te presta toda la ayuda material que sus posibilidades le permiten.
Cáritas es la acción sociocaritativa de la Iglesia y participa en el ministerio de la caridad como la acción global de la misma. Mitiga el hambre y da cobijo a quien más lo necesita. Hace gestiones para que los parados encuentren trabajo. Da ropa a quien la necesita y ayuda económicamente a muchas familias con riesgo de perder su hogar.
De sus seminarios salen los misioneros a evangelizar por territorios inhóspitos donde no tan solo hacen apostolado, sino que también ayudan a los nativos a vivir dignamente, creando para ellos escuelas, enfermerías, comedores, canalizaciones para riegos y un sinfín de actividades y tareas que para nosotros son rutinarias, pero de un gran valor para los nativos.
Salidas de los conventos, también tenemos a las monjas encargadas de residencias para ancianos, hospitales y colegios, que también colaboran en las misiones, muy lejos de sus familias y con muchas ganas de servir al prójimo, fieles discípulas de santa Teresa de Calcuta, la cual decía: «El que no sirve para servir, no sirve para vivir».
Supongo que delante de los políticos que pretenden aplicar esta nueva ley de muy poco les servirá mi carta. ¿Pero saben lo que les digo? Pues que creo haber cumplido con un razonamiento veraz según mi conciencia.