Día 25 de mayo, gran partido de fútbol entre dos de los equipos que mejor fútbol han hecho este año en España.
Por eso han llegado los dos a la final de la Copa del Rey. Copa que antes se llamó del Generalísimo, antes del Presidente de la República y antes se había llamado ya Copa del Rey y de la Coronación, dependiendo simplemente de quién es la persona que entrega el trofeo.
Un torneo con más de cien años de historia que da la oportunidad a que los equipos más modestos se enfrenten a los grandes.
Pero este año parece ser que no han llegado a la final dos equipos de fútbol, sino dos partidos políticos. Dos partidos políticos que se han adueñado del sentimiento que cualquier persona pueda tener hacia un equipo, creyéndose que todos los simpatizantes tanto del Bilbao como del Barça son independentistas antiespañoles.
Pues no, en ambos equipos hay gente que no comulga con estas ideas, hay gente que le gusta el fútbol y siente pasión por un equipo sin pensar en política, gente que le gustaría ver el gran partido que supuestamente se va a jugar.
Pero este año por desgracia, por culpa de políticos, incluyendo a la Sra. Aguirre, de directivos de algún club y demás descerebrados que confunden churras con merinas, se ha caldeado el ambiente y se ha preparado una gran pitada al Príncipe Felipe y al himno de España.
Pues nada, señores del pito, aunque crean que su protesta va a cruzar fronteras, estén seguros que fuera de España el acto se verá como que somos una panda de paletos que no respetan lo poco que tienen.
Si quieren que la prensa mundial se haga eco de sus reivindicaciones, les propongo algo mejor, solo para valientes: que dos delegaciones compuestas por cincuenta aficionados de los dos equipos, ataviados con camisetas, banderas y pitos, hagan una gran pitada en la próxima Superbowl en el momento que el famoso de turno canta el himno de Estados Unidos, sus reivindicaciones serán vistas por más de cien millones de personas, eso sí, no se les garantiza la integridad física.