Como todos los años, hemos vivido la fiesta del libro con todo su esplendor y olor de multitudes. La jornada, como siempre, transcurrió en un agradable tono festivalero, siendo el protagonista el libro acompañado de la tradicional rosa que en Cataluña regala él a ella como símbolo de amor.
Una vez más y en esta ocasión, nos ha sorprendido desagradablemente cómo los partidos políticos y organizaciones aprovechan la jornada para lanzarse a la calle en busca de simpatías o acercamientos del pueblo.
Bastante tiene la gente que aguantar a ésos que además no hacen nada para remediarlo, como para que un día de fiesta, de tradición de amor, vayan tocándoles la gaita con sones políticos.
Claro es que no saben hacer otra cosa. Lo suyo es amargar al personal incluso cuando éste no quiere saber nada de cuentos y milongas políticas.
La gente se tira a la Rambla a disfrutar del sol y de las novedades bibliográficas, y otras a ver si ‘aquél’ les regala la rosa que mantendrán con una aspirina en el agua durante varios días en un lugar privilegiado de la casa.
Como esto siga así, hasta en los partidos de fútbol nos meterán reivindicaciones pseudopatrióticas.Oigan, representantes de partidos políticos: déjennos en paz que ya bastante tenemos con lo que tenemos. Déjennos pasear tranquilos con los niños o con las novias. No nos calienten la cabeza.Lo malo es que en este país las costumbres se hacen leyes.