Cada domingo de mayo –lo recomiendo– se celebra en Salomó el Ball del Sant Crist, un ‘ball parlat’ que recoge una leyenda medieval: Josep Nin, mercader del pueblo, embarca en Altafulla hacia Argelia para recoger cereales y, tras azarosa aventura, se trae también un crucifijo abandonado que compra por 30 monedas de plata.
La leyenda goza de una magnífica puesta en escena que comenzó hace siglos en la calle y que desde hace 40 años se celebra en la iglesia (150 representaciones). Hoy los diez párrocos últimos del pueblo concelebran una misa de acción de gracias. Lucirá como siempre en su capilla la imagen del crucificado, en un altar sobre el que el mercader dispuso, con gramática de la época:
Lo auran de iluminar,
també de nit com de dia
á espensas de casa mia
hasta que lo mon finirá.