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‘Estamos creando empleo’

Kepa Díaz de Mendibil asumió el pasado 1 de abril la dirección a tiempo completo del complejo de Dow Chemical en Tarragona, en sustitución de Anton Valero, que se centra ahora en su labor de presidente de Dow Ibérica

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RAFAEL SERVENT | 02/06/2012 19:02

- ¿Qué planes maneja para esta nueva etapa que se abre en el site de Dow Chemical en Tarragona?

- No hay una ruptura total con lo que se ha ido haciendo hasta ahora, con la anterior dirección de Anton Valero, pero considerando la situación económica actual surgen nuevos desafíos y oportunidades. Una prioridad es mantener los altos niveles de seguridad y sostenibilidad alcanzados. Otro aspecto es la fiabilidad de las instalaciones, y las paradas técnicas son un buen ejemplo de nuestro esfuerzo por mantenerla. Pero sin duda, en el campo de la competitividad es donde puede haber más cambios estratégicos.


- ¿Qué cambios son ésos?

- En Dow Chemical estamos transformando la compañía, y no sólo tenemos que competir con otras empresas, sino que desde Tarragona tenemos que adaptarnos a una competencia feroz con otras fábricas de la propia Dow en Europa, principalmente Holanda y Alemania.


- ¿Qué implica hacer eso?

- Hay que ser competitivos en materias primas –y esto es algo aplicable al cracker de estireno de La Pobla de Mafumet–, en producción y en eficiencia energética. Y en este último punto hay una parte muy importante, que es el coste de la energía, que aquí pagamos entre un 35% y un 40% más cara que colegas de otros países de Europa. Con el coste de la energía no estamos pidiendo nada especial, sino sólo un esfuerzo para ponernos al mismo nivel de competitividad que Alemania u Holanda.


- ¿Hay iniciativas al respecto desde las empresas del polo petroquímico de Tarragona?

- Estamos hablando con el gobierno central, de manera que podamos tener las mismas condiciones en energía que otros clusters de Europa. Hay una parte interna de optimización energética, que ya hacemos, y otra parte externa, de conexionarnos a la alta tensión. Lo cierto es que el Gobierno tiene problemas, y ahora no es el momento más fácil para este tipo de conversaciones, pero somos positivos.

- ¿Qué hay de las infraestructuras? ¿Van a construir también su terminal ferroviaria?

- Nosotros creemos que con la terminal que Bertschi está terminando de construir en terrenos de Bayer –más la que potencialmente construirá Basf en sus instalaciones– y la nueva terminal del Port de Tarragona son más que suficientes. No tiene sentido que cada uno replique lo que hacen los otros. Debemos aprovechar el concepto de cluster y, sea propia o ajena, tener una terminal es un factor importante.


- ¿Y el ancho de vía europeo?

- Es importante, porque el mercado nacional no es boyante, y hemos de enfocar a ala exportación. Tanto a mercados emergentes como a centros europeos de alto nivel. ¿Se puede exportar al centro de Europa hoy? Sí. ¿Se puede hacer en mejores condiciones? Claramente sí. Por eso apostamos por una solución de transporte rápida, ágil y con menores costes, que nos situaría casi al mismo nivel de costes que nuestros compañeros de Holanda o Alemania. Pero en el caso de Dow, hay otros factores de competitividad a potenciar.


- ¿Cuáles son?

- Además de los que ya le he mencionado, está enfocarnos hacia la especialización. Se trata de que, sin hacer grandes inversiones, seamos capaces de procesar plásticos de mayor valor. Ya tenemos a punto toda la ingeniería para modificar una de nuestras plantas en el Polígono Sur, logrando que sea la única en Europa que fabrique un tipo de plástico autoadhesivo. No serán grandes volúmenes, pero sí mucho valor añadido.


- ¿A cuánto asciende la inversión?

- Entre 12 y 14 millones de dólares. Confiamos ponerla en marcha en 2013. Con inversiones como ésta, escalamos en valor añadido. Ser competitivos significa posicionarse en determinados segmentos en los que otros centros de producción de Dow Chemical no lo son tanto. En Tarragona tenemos dos centros de I+D, en tecnología del agua y en plásticos, con 50 investigadores que nos dan ese tipo de productos de mayor valor añadido, y en los que próximamente vamos a realizar inversiones directas por valor de 4 millones de euros. Se trata de conocer nuestras fuerzas y debilidades, y hacer palanca en ellas.


- ¿Le parece el entorno favorable a que la planta de baterías para coches eléctricos que Dow quiere montar en Europa pueda venir a Tarragona?

- Como le decía, estamos inmersos en un proceso de especialización, que tiene dos vertientes. La primera, la especialización en las instalaciones existentes. La segunda pata es la búsqueda de nuevos negocios. Por ejemplo, la planta piloto de tecnología del agua que tenemos en Tarragona. El caso de la planta de baterías podría ser, pero fíjese que hablo en condicional. Me remito a las palabras que David Klanecky, director global de Dow Energy Materials, hizo en su periódico hace algunas semanas, diciendo que estaría contento de que esa planta fuese a Tarragona. Yo le añadiría que, si hubiese una planta de baterías en Europa, estaríamos más que contentos de que fuese en Tarragona.


- ¿Pero son candidatos?

- Nosotros presentamos candidatura a todo lo que consideramos que podemos aspirar. ¿Es Tarragona un buen candidato? Sí. Pero hay que presentar esa candidatura cuando sea el momento. Cuando eso ocurra, levantaremos la mano y diremos: ‘Estamos preparados’. Pero eso es algo que atañe más al presidente de Dow Chemical Ibérica, Anton Valero. Mi responsabilidad es hacer que el complejo sea competitivo, y hacer los contactos para atraer estas inversiones le corresponde al presidente.


- Acaban de empezar la parada de su cracker en el Polígono Norte. ¿Cuánto invertirán?

- En Dow Tarragona tenemos presupuestadas inversiones en el próximo año y medio por valor de 90 millones de euros, de los cuales 60 millones de euros son inminentes, con las paradas de la planta de octeno y el cracker de etileno del Polígono Norte –que empezó el jueves y está previsto que finalice el 15 de julio– más una parada en la planta más grande que tenemos en el Polígono Sur –que empezó a mediados de mayo y llegará hasta finales de junio–. El resto son las inversiones que le comentaba en I+D y en la modificación de plantas actuales, además de otros 10 millones en salud, seguridad y sostenibilidad. Pero son 90 millones que no son gratis.


- ¿Y cuándo lo son?

- Lo que se espera es que esta inversión tenga un retorno. A nivel local significa voluntad de permanencia en el territorio, pero hay mucha exigencia. Tenemos que hacer las cosas bien, y es una labor de todos, y difícil. En este punto quiero resaltar el elemento humano, y destacar que los empleados de Dow están dando el máximo de sí.


- ¿Para qué sirven esos paros?

- La última parada de estas características en el Polígono Norte fue en 2006. En esta ocasión no son paradas para ampliación de capacidad, sino para el mantenimiento y la sostenibilidad a largo plazo. Hay pequeñas mejoras, pero se trata de asegurar el futuro de la planta.


- ¿Cuántos trabajadores va a mover este proceso?

- En el Polígono Norte prevemos un pico de unos 1.500 trabajadores de empresas de servicios adicionales a las que ya trabajan regularmente con nosotros, mientras que en el Sur serán unas 300 personas adicionales. Calculamos que en la segunda semana de junio se pueden llegar a juntar hasta 2.000 personas.


- ¿De dónde procederán estos profesionales?

- Una parte muy significativa son empleados locales, porque intentamos que sean empresas del territorio. Dicho esto, hay determinadas especialidades en las que los profesionales vienen de otros lugares, alojándose en hoteles de la zona y generando la actividad propia de consumo que generan 2.000 personas. Llevamos dos meses en trabajos previos con estas 2.000 personas, y ya hay una generación de empleo importante. Estamos creando claramente empleo.





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