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Transparencia sindical

Quien no quiera que se investiguen sus cuentas que renuncie a las subvenciones

Publicado: 00:57 - 10/06/2013

Todos queremos la transparencia de las cuentas públicas… de los demás. Es lo que les sucede a los sindicatos y a la patronal, exigentes de que se sepa qué hacen los partidos, la Casa Real y otras instituciones con el dinero público, pero reacias a que nadie entre en su contabilidad. El capcioso argumento de los sindicatos es que ellos sólo financian un 30 por ciento de su presupuesto mediante los impuestos de los ciudadanos. En consecuencia, dicen, están dispuestos a dar cuenta de qué hacen con ese porcentaje de sus ingresos, pero no con el resto.

Ya ven. Es como si el Gobierno español no quisiese mostrar sus cuentas a la troika, una vez recibida la ayuda financiera internacional, y sólo estuviese dispuesto a explicar qué hace con esa parte del dinero, en vez de aplicar todas las directrices impuestas por la UE y el FMI, como es preceptivo para recibir la susodicha ayuda. O sea, que todo o nada.

Quien no quiera que se investiguen sus cuentas y que se analice cómo gasta su dinero, a qué asuntos lo dedican, qué cobran sus dirigentes y demás asuntos contables, que renuncie a las subvenciones públicas. Entonces, sí. Entonces su contabilidad será secreta para todos menos para sus propios miembros y para la Hacienda Pública.

Todos tenemos que ser iguales ante la ley. Por eso, el destino de cualquier euro que proceda de nuestros impuestos –en un momento en que la presión impositiva sobre las clases medias resulta insoportable– tiene que ser analizado con lupa. Pero no sólo ese duro, sino el conjunto de la contabilidad en la que se diluye.

Todo lo demás es mera hipocresía y simple aplicación de la ley del embudo.


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