El Barri Antic de la población permite un atractivo paseo para descubrir algunos de sus tesoros ocultos
Pero no todo el atractivo de esta población radica en el sol y la playa, sus fideus rossos o los suculentos entremeses de pescado que se pueden comer en sus restaurantes, algunos de los cuales son merecedores de estrella Michelin -las únicas que la prestigiosa guía otorga en la provincia de Tarragona-, la población dispone también de un casco antiguo -el Barri Antic, conocido también como la Vila- lleno de historia que permite trasladarse, con una caminada de pocos minutos, desde el bullicio de la zona del puerto hasta la tranquilidad de unas calles y unas plazas bien conservadas que evocan, todavía hoy, el pasado medieval de la población.
Un agradable paseo
Desde el puerto pesquero de Cambrils, situado al sur de la fachada marítima, se puede iniciar un paseo interesante. Es aquí cuando podemos coger las amplias aceras situadas a ambos lados de la Riera d'Alforja, la arteria principal del municipio que fue canalizada en el último tercio del siglo XX para evitar las avenidas de agua que, en ocasiones, se producen. En poco menos de un cuarto de hora de paseo nos situaremos en la Plaça del Setge, un lugar que sirve para rememorar el cerco que la localidad sufrió en 1640 por las tropas de Felipe IV, que provocaron una matanza entre los habitantes del Cambrils medieval. Esta plaza, situada en la parte norte del recinto amurallado conecta directamente con el Parc del Pinaret, una de las principales zonas verdes del municipio.
Desde la Plaça del Setge podemos acceder al interior del núcleo medieval por dos de las principales calles de esta zona: el portal de la calle Mayor o bien la calle Creus, que conduce directamente hasta la Plaça de l'Església. Es aquí, en la parte de la muralla tocando a la Plaça del Setge donde los restos de la antigua fortificación de defensa se conservan en mejor estado y también el lugar idóneo para darse cuenta de la estrechez de las calles y el uso que de estas edificaciones se realizaba hasta hace pocas décadas.
Actividad agrícola
La actividad agrícola de sus habitantes se veía reflejada con edificaciones que constaban de una planta baja para el animal y el carro, un primer piso para la vivienda y un segundo piso para almacenar los productos agrícolas. No fue hasta la década de los setenta, con la llegada de los tractores, cuando muchos de sus residentes optaron por desplazarse hasta el barrio del Eixample, cerca de la estación de Renfe, donde disponían de más espacio.
Todavía hoy, en el interior del recinto de las murallas, la topografía urbana es fiel a la original, ya que no se han producido grandes esponjamiento en las mejoras que se están realizando dentro del proyecto de reforma integral del Barri Antic que está ejecutando el Ayuntamiento de Cambrils dentro de la Llei de Barris.Las calles del Barri Antic -algunas de las cuales están adornadas con flores que sirven para amenizar el paseo- permiten a sus residentes mantener un contacto directo y agradable con los vecinos.
No es de extrañar todavía hoy encontrarse a vecinos, sobre todo en verano, charlando tranquilamente al aire libre como se hacía antes de la llegada de la televisión. Hijo ilustre
En la Plaça de l'Església encontramos el monumento al cardenal Vidal i Barraquer, uno de los hijos ilustres de la población y muy cerca la Plaça d'Espanya, un espacio reformado en los últimos años y que se utiliza habitualmente para actividades lúdicas durante el variado calendario festivo del municipio. Ya fuera de este casco histórico, pero a pocos metros, nos encontraremos con la Cooperativa Agrícola de Cambrils con su museo y su bodega modernista diseñada a principios de los años 20 del siglo XX por Bernardí Martorell, colaborador de Gaudí en la construcción de la Sagrada Familia. Justo al lado de la antigua carretera N-340 a su paso por Cambrils se encuentra el Santuari de la Mare de Déu del Camí, la patrona local. Del santuario destaca la excepcional torre, una imponente construcción del siglo XV que vigilaba la costa y el Camino Real. Junto a esta torre, en el siglo XVII se construyó la ermita. Dice la leyenda que durante su construcción, la figura de la Mare de Déu del Camí estaba de espaldas al mar y cada mañana, cuando los trabajadores llegaban la encontraba girada hacia el mar, de ahí nace la gran devoción que los marineros tienen hacia esta virgen.