Antoni Coll -
28/08/2008 08:00
Por primera vez desde que entró en Afganistán en 1979, Rusia cruzó otra frontera reconocida internacionalmente para atacar a Georgia en defensa de dos regiones de este país con población rusa importante: Osetia del Sur y Abjasia. A continuación Rusia reconoce la independencia de estas regiones y la garantiza con sus fuerzas armadas. Es una respuesta a la independencia de Kosovo con respecto a Serbia, que Rusia no quería y que Estados Unidos y varios países europeos (no España) aceptaron.
Se trata de una política que nos devuelve a la época de la guerra fría, cuando cada superpotencia tenía una serie de países sometidos a su área de influencia.
En vano el presidente de Georgia envió uno de los contingentes más numerosos a Irak, para ganarse el favor de Estados Unidos por si algún día necesitaba que le defendieran.
Washington piensa que Georgia está demasiado cerca de Rusia y que Osetia y Abjasia no valen una guerra. El reparto de tierras, inaugurado en Yalta, continúa.