Eloy Gila (Sabadell, 21/6/88) regresa a la disciplina del Nàstic tras su cesión al Betis B. Un retorno que será, si nada se tuerce, definitivo. El sabadellense estará en la plantilla del Nàstic de la temporada 2012-13
- ¿Se le puede decir ‘bienvenido al Nàstic, de nuevo’ o hay qué esperar?
- De momento me queda un año de contrato, así que volver tengo que volver. Luego, que me quede ya es una decisión del club o de que llegase una oferta muy tentadora. Tengo otro año y la idea es cumplirlo.
- ¿Ha hablado con el director deportivo, José Sicart?
- La semana pasada. Las sensaciones fueron buenas. Es un golpe duro bajar de categoría pero la idea que tienen de cara al futuro del Nàstic es interesante. Sólo falta si económicamente estará bien respaldada para que pueda salir adelante.
- Pendiente también de quién ocupará el banquillo del Nàstic.
- Sí, claro. Han salido algunos nombres de candidatos pero falta por ver quién es finalmente y si cuenta conmigo.
- Junto con Rubén Pérez, Mingo, Mairata, etc. jugadores veteranos de la plantilla, Eloy es de los que ha anunciado públicamente la voluntad de seguir en el Nàstic… ¿A eso se le llama implicación?
- Por lo que a mí respecta siempre me siento implicado. En cualquier equipo donde juego. También lo he sentido en estos cuatro meses en el filial del Betis. Lo que pasa es que el Nàstic me ha dado la oportunidad de jugar en Segunda y eso no hay que olvidarlo. Siempre es de agradecer. Estoy comprometido al cien por cien.
- ¿Qué tal la experiencia en el Betis B?
- Muy buena, a pesar de que me he ido con mal sabor de boca por no meternos en el playoff de ascenso. Jugar en 2ªB, la categoría que pueda volver estar este año, te hace coger una idea de cómo son los equipos y los campos que te vas a encontrar. Ya había jugado (con la Gramanet) pero ahora la tengo más reciente.
- Una categoría totalmente diferente a la Segunda.
- Es quizás más complicada. Todas lo son, pero respecto a la Segunda hay mayor dureza, campos más difíciles de jugar, etc. Detalles que hay que tener en cuenta de cara a la próxima temporada.
- ¿Qué diferencia hay entre el Eloy que se marchó en invierno y el que regresa ahora?
- La moral. Me fui un poco... no decepcionado, pero sí con la cabeza baja al saber que no contaban conmigo. Vuelvo después de disfrutar mucho en el Betis B y con ganas de demostrar lo que valgo y que puedo ayudar al equipo.
- ¿Qué pasó para que se le cediera en invierno?
- Sinceramente no lo sé. Entrenando me veía bien. Físicamente estaba óptimo. Había disputado partidos al principio, pero con la llegada del nuevo míster perdí protagonismo y opté por buscar una salida.
- Una salida complicada.
- Sí, porque quería tener minutos en el Nàstic. Ayudar al equipo a salir de la situación. No es de buen gusto dejar al equipo en la zona de abajo. Pero llegan momentos en los que uno tiene que pensar en si mismo. Necesitaba minutos y si no me los podían dar aquí pues tenía que ir a buscarlos en otro sitio.
- ¿Fue injusto D’Alessandro?
- Mi relación con él era buena. Disfrutaba y trajaba a gusto en los entrenos. Cada entrenador tiene sus ideas y un tipo de jugador en mente. Está claro que yo no era lo que quería o necesitaba en esos momentos.
- ¿Qué pensaste cuándo llegaban jugadores con menos experiencia que sí tenían minutos?
- Rabia, pero más que nada por no haber podido demostrar más. Lo podía haberlo hecho con más minutos. El entrenador reparte a su manera y el jugdor respeta.
- ¿Cree que hubiera tenido más minutos si no se hubiera marchado?
- No lo sé. Han habido lesiones y podría haberse dado el caso, pero en ese momento vi que no tenía opciones y que tenía que buscarme la vida.
- ¿Cómo ha vivido el descenso?
- Complicado porque aunque no estuviera en el vestuario soy parte de la plantilla. No es fácil encajarlo, pero cuanto antes se asuma esta situación mejor para el equipo.