El Sant Pere i Sant Pau culminó su impecable temporada con el ansiado ascenso a Primera Nacional. Lo hizo en su pabellón, ante su público y completando el pleno de cuatro victorias en la liguilla de ascenso. Ayer los rojillos sellaron la subida de categoría sin hacer la más mínima concesión a su rival. Incluso una derrota por 3-2 podría haber servido a los tarraconenses para su objetivo, pero no quisieron especular y se impusieron por 3-1 al Perlas Orquídea Rafal Vell de Baleares, la revelación de esta fase de ascenso, que buscaba, como el Sant Pere, subir de categoría.
Ambos equipos jugaron un partido disputado y muy emocionante, marcado por el dominio local desde el principio. El Sant Pere, encomendado a la labor de los hermanos Stevovski, se llevó el primer parcial con claridad, con un resultado final de 25-17 que encarrilaba el partido. Más luchada estuvo la siguiente manga, en la que los baleares plantaron batalla gracias a su fortaleza física y a la veteranía de algunos de sus jugadores. El Sant Pere, sin embargo, estuvo serio y eficiente en labores defensivas y al final se acabó llevando la manga por 25-23, ante el disfrute de la afición, completamente volcada con los suyos.
Espectáculo y emoción
El Rafal Vell reaccionó en el siguiente set, marcado también por el cansancio de ambos conjuntos, debido a los partidos acumulados en esta fase. A pesar de ello, las dos escuadras siguieron brindando un buen espectáculo. Los insulares ganaban cómodamente por 18-25 y ponían emoción a un encuentro que tenía aires de final. Los rojillos, donde Gregory Bordas tuvo un papel destacado, volvieron a apretar el acelerador en la siguiente manga. Un ajustado 25-22 en el cuarto parcial sirvió para cerrar el partido, la temporada y, en definitiva, el hito del ascenso, ante un pabellón desbordado de éxtasis, como en los mejores tiempos de Superliga. Este éxito supone el broche al espléndido trabajo realizado por una plantilla joven –tras lo que fue casi un obligado desmantelamiento del equipo el verano pasado–, con jugadores de cantera, y enriquecida con las aportaciones del veterano Vlado Stevovski –que además ejerce de entrenador– y de su hermano Alex.
Con esta victoria, el club tarraconense rubrica así una temporada para enmarcar, después de que el equipo tuviera que renunciar a jugar la Superliga –la máxima categoría estatal– por motivos económicos y resignarse a Primera Catalana. Ahora los tarraconenses jugarán en la tercera división más alta de España –la equivalente a Segunda División B en el fútbol–. Ya están, por lo tanto, más cerca de la elite del voleibol a la que debieron renunciar hace un año.