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Cuestión de horas...

El Nàstic ya ha dilapidado toda opción de salvarse y ya sólo queda esperar al inminente descenso matemático

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FRANCISCO MONTOYA | 12/05/2012 18:51

El Nàstic está a punto de terminar con ocho años de etapa ininterrumpida en la LFP. Los granas regresarán en los próximos días a la Segunda División B de forma matemática. Oficiosa y virtualmente llevan en ella ya semanas, pero siempre, en medio de toda agonía, queda ese ingenuo rincón de esperanza inevitable que el propio equipo, encadenando decepción tras decepción, se ha encargado de dilapidar.
Lo de Córdoba en la noche del viernes fue la culminación del despropósito. En el doble sentido que admite la palabra culminación: porque fue el ridículo final, el definitivo, el que ya no tiene vuelta atrás; y porque al tiempo fue también uno de los más acentuados y decepcionantes, si no el que más, aunque sería arriesgado otorgar tal etiqueta cuando se trata de un equipo que ha perdido la intolerable barbaridad de 20 partidos en lo que va de campeonato.
De forma que la plantilla del Nàstic regresó de Andalucía durante la madrugada de ayer en autobús (en autobús, sí, y gracias) con sólo 29 puntos en su casillero después de haber jugado ya 37 partidos. Cifra que no engaña y que se corresponde con ese típico equipo –y cada año los hay- que, por malo, ni siquiera llega a tener opción de pelear por la permanencia. Descendido de antemano, en fin. No admite otra interpretación que el equipo tarraconense vaya a consumar la tragedia a falta de tres o cuatro encuentros (dependerá de lo que suceda en la jornada intersemanal y en la del próximo fin de semana) para la conclusión de la Liga.
No se trata sólo de que la estadística conceda ya escasísimas probabilidades de salvación al equipo de Jorge D’Alessandro. Es sobre todo que cualquiera de ellas pasa por una reacción del propio conjunto tarraconense en la que ya nadie cree. Y con razón: las oportunidades de engancharse a la pelea han sido tantas y tan diáfanas, y los gatillazos han sido tan sonados, que este equipo se ha quedado sin crédito por méritos propios. En efecto, incluso para soñar con eso de ser cuartos por la cola, hacía falta una carambola en la que lo más difícil era precisamente lo único que dependía del Nàstic: que ganara sus partidos. Al menos alguno.
Ni salvación ni carambolas
De forma que, aunque en esta vida todo es posible, resulta ingenuo creer que los granas son capaces de sumar en los cinco partidos que quedan suficientes puntos como para alcanzar al Guadalajara, o por lo menos la 19ª plaza que daría la salvación de carambola (sea vía descenso del Villarreal, sea a través de descensos administrativos). Y eso que numéricamente sería aún factible, y quedando sólo cinco jornadas el entorno de un equipo norma seguiría creyendo.Pero este Nàstic se ha ganado con tal contundencia su descrédito que los únicos alicientes que quedan en este último mes de competición son, por un lado, ver en acción y analizar las cualidades de canteranos de cara al próximo curso; y desear que los resultados de otros equipos configuren un grupo III de la Segunda B lo menos difícil posible para la Liga 2012-13. Así que no vendría nada mal la salvación de Girona y  Alcoyano.





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