El extremo Eugeni y el delantero Juan Millán, del Juvenil A, entrenaron ayer con el primer equipo
No es la primera vez que entrenan con el primer equipo. Hasta han llegado a debutar en partido oficial, ante el Torreforta en la Copa Catalunya. La presencia de Eugeni Valderrama y Juan Millán, dos futbolistas en edad juvenil, en la sesión preparatoria de ayer va más allá de una necesidad numérica para completar los ejercicios. Ambos futbolistas han llamado la atención del técnico Jorge D’Alessandro desde que empezaron a enfrentarse al Nàstic en los partidos de entrenamiento de los jueves con el Juvenil A de Iván Moreno. Desde entonces su protagonismo ha ido en aumento. Su debut en el campeonato liguero todavía parece estar lejos, pero con actuaciones como la que ofrecieron ayer en la sesión matinal en el Nou Estadi demuestran que su progresión está en ascenso directo.
Eugeni y Juan Millán
Eugeni es un centrocampista de 17 años con una gran capacidad de distribución. Levanta la cabeza y lee con acierto los movimientos de sus compañeros. En el encuentro en Torreforta salió en el once inicial, hasta que el minuto 61 su compañero en el Juvenil Izán le sustituyó. El tarraconense es un habitual en las convocatorias de la selección catalana sub-18 y ayer mismo, por la tarde, acudió al Centre d’Alt Rendiment (CAR) de Sant Cugat a la preselección de jugadores que disputará el Campeonato Nacional de Selecciones Autonómicas.
Por su parte, Juan Millán, de 18 años, es quien más se acerca a la imagen de delantero centro que gusta a D’Alessandro. Alto (hace 1,90 metros), con capacidad aérea y corpulencia para aguantar el balón de espaldas a la portería y encarar con fuerza y velocidad. Su presencia ayuda al técnico grana a cubrir la cuota de delanteros en los ejercicios. Las sensaciones de ambos son evidentes. «Entrenar con el primer equipo es un premio a todo el año con el Juvenil. Es una muestra de que el esfuerzo tiene premio. Es un orgullo que el míster se haya fijado en mí», señala el delantero que llegó este verano a la cantera del Nàstic desde el Roda de Barà.
Para un juvenil entrar por primera vez en un vestuario profesional produce un nerviosismo lógico, que se desvanece con el paso de los minutos. Las palabras del técnico ayudan a suavizar la primera impresión. «El míster nos dijo que hiciéramos lo que sabemos y que dejásemos los nervios fuera», explica el delantero. A los pocos minutos encima del campo, la cabeza sólo piensa en entrenar al máximo.
Igual que Eugeni, el premio ayer vino acompañado de doble sesión de entrenamiento. En su caso el Juvenil A. «Vale la pena», dice sin dudar, y añade «vuelvo a mi equipo con más ganas todavía».