PLAN DE FUGA

Un narcotraficante italiano intenta fugarse de una cárcel canaria mediante un zepelín

El dirigible dirigido desde el exterior debía proporcionar al preso un equipo de visión nocturna y material de escalada 

EFE - 03/07/2009 20:32
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Agentes de la Policía Nacional han frustrado un imaginativo plan de fuga de un narcotraficante italiano recluido en la prisión de Salto del Negro, en Las Palmas de Gran Canaria. El recluso iba a recibir un zepelín de cuatro metros de largo teledirigido desde el exterior con un equipo de visión nocturna y material de escalada para huir de la cárcel.

Los agentes tuvieron conocimiento el pasado febrero de que varias personas podrían estar preparando la fuga de Giulio B., de 51 años y vinculado a una organización internacional dedicada a la introducción y distribución en España de grandes cantidades de estupefaciente. El narcotraficante, que se encuentra recluido en el centro penitenciario de Las Palmas de Gran Canaria, fue detenido cuando pilotaba un hidroavión procedente de Mauritania cargado con 200 kilogramos de cocaína.

Las primeras indagaciones, según datos facilitados este viernes por el Cuerpo Nacional de Policía, permitieron identificar al equipo de apoyo, compuesto por tres personas que ya han sido detenidas. Este grupo debía facilitar desde fuera la evasión.   

Estos colaboradores habían remitido desde la ciudad italiana de Bérgamo un paquete con los instrumentos necesarios para materializar la fuga.

El plan diseñado consistía en hacer llegar a Giulio B. un visor nocturno, un equipo de escalada y pintura de camuflaje en un zepelín que iba a ser operado por radio-control desde el exterior de la prisión. Una vez el material estuviese en su poder, el preso se desplazaría hasta un punto concreto y sin vigilancia del recinto penitenciario descubierto por la red de apoyo por el que intentaría descolgarse hasta el exterior. Fuera, según apunta la policía, esperaría un conductor que debería trasladar a Giulio B. hasta algún país extranjero, donde poder refugiarse a la espera de conseguir documentación falsificada.

Las investigaciones se iniciaron después de que los efectivos policiales se percatasen de la presencia de los tres detenidos en un monte, a 600 metros de distancia de la prisión, desde donde vigilaban a los funcionarios de prisiones y analizaban las medidas de seguridad del centro con prismáticos y un teleobjetivo de gran angular. El equipo había instalado una tienda de campaña camuflada y además contaba con sensores de movimiento en los alrededores para detectar la eventual presencia de cualquier persona que pudiera descubrirles.

Además de las detenciones, los agentes interceptaron en distintos registros domiciliarios el paquete enviado desde Italia y se incautaron de un telescopio y las cartas manuscritas enviadas por el preso con planos de la prisión.   





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